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26ª en la Copa del Mundo de Palamós

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No es que yo sea una experta en ser feliz pero con el paso de los golpes he aprendido que la felicidad no es un estado sino una actitud. uno no es feliz por naturaleza sino que uno decide serlo. En algún momento del camino, entre las piedras, los baches y los charcos, uno decide que con la correcta actitud, si en lugar de caminar encorbado se camina con la espalda bien recta, las piedras, los baches y los charcos seguirán existiendo, pero los sortearemos de forma distinta.

Supongo que con esa mentalidad fui a la Copa del Mundo de Palamós, no porque me sintiese preparada para competir contra las mejores de la élite internacional, sino porque allí era dónde quería estar, aún consciente de mis flaquezas, aún consciente de que preparé esta competición en un mes puesto que hace un mes aún estaba nadando 2000m suaves y recién salida de rehabilitación, pero, con ganas de regresar a la lucha, de exponerme a la competición cruda.

This is what I believe to be true; you have to do everything you can and if you stay positive, you have a shot at a silver lining”.

[Esto es lo que creo ser verdad; tienes que hacer todo lo que puedas y si te mantienes positivo, tienes una oportunidad en el lado bueno”.]

The Silver Linings Playbook [El Lado Bueno de las Cosas]

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En el segmento de natación me sentí floja aún, yendo en el paquete durante la primera vuelta de 750m y descolgándome en la segunda mitad. Confío en que iré mejorando mi natación a medida que recupere la fuerza y acumule entrenamientos. La cuestión es que ya salí sin opciones de disputar la competición pero aún así había que seguir esforzándose por hacerlo lo mejor posible. En el segmento ciclista fui en un grupito con cinco chicas y no me importó ser la que más tirase del grupo, básicamente porque a Palamós a pasearme no había venido. Me gustaría que el resto de competidoras tuviesen más una mentalidad de ir a relevos con el objetivo de aprovechar el segmento ciclista para recuperar posiciones en lugar de ir a rueda y dar algún palo sin fundamento de vez en cuando para fastidiar a la única que está haciendo un trabajo real por remontar, puesto que llegamos a tener a un grupo delantero a 15″ de diferencia solamente hasta que mis piernas se cansaron.

Me bajé a la segunda transición con cierto cansancio en las piernas, pero tras el primer kilómetro de carrera a pie y readaptación muscular empecé a sentirme con fuerza y remonté ocho posiciones por las calles de Palamós que tenían su aquel de subida y bajada por medio.

Pero disfruté de ese momento, disfrute de sentir mi cuerpo corriendo rápido, mi rendimiento. Tras este año que ha sido de los más complicados de mi vida como deportista (viniendo de alguien que estuvo tres años sin entrenar y conoce el “lado oscuro de las cosas”) porque te ves con una tendinosis que dura seis meses y te planteas muchas cosas como no saber si serás capaz de volver a competir en triatlón, simplemente poder volverte a poner en línea de salida de una Copa del Mundo aún con los brazos flojos pero sin dolor lesivo, para mi es motivo de estar contenta. Me pregunto si habrá alguien más que se haya parado a mirar los bancos de peces entre el espigón que se rodeaba nadando mientras calentaba antes del triatlón. Como dicen en la película After Earth, inca la rodilla en el suelo y toma consciencia del momento. O simplemente es mi forma de ser.

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Spain´s Next Top Triathlete

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Ahora que la franquicia Masterchef ya ha desembarcado en España y TVE se va a encargar de darle ese toque español para quitarle la gracia, creo que ya estáis preparados para que comparta con vosotros una de mis elucubraciones de bombera.

Me confieso una fan de los concursos tipo reality, tipo Masterchef, America´s Next Top Model, Next Great Baker, Next Iron Chef… aquellos en los que los concursantes van superando pruebas eliminatorias, aprendiendo técnicas, aplicando Psicologia competitiva, esforzándose para conseguir un premio que lance su carrera profesional. Es decir, holgazanes bastos de gran hermano que aspiran a vivir del cuento a la carpeta de spam por favor…

¿Como sería un concurso de este tipo para Triatletas? Bien, al lío:

1. Los Premios: se trata de un concurso con una serie de pruebas para lanzar la carrera profesional deportiva de un triatleta durante un año y que el ganador lo aproveche para despegar, por lo tanto podríamos estar hablando de un premio económico de 20.000 euros mínimo, un contrato de un año con la agencia IMG para promoción y marketing deportivo, y un reportaje de 6 páginas en una revista, la Finisher Triatlón por ejemplo…

2. Los Concursantes: pueden participar cualquier triatleta mayor de edad residente en España que no tenga un nivel de ingresos del triatlón superior a 10.000 euros anuales. Sería necesario un proceso de casting para cubrir 16 plazas entre hombres y mujeres. Quizás habría que plantearse tener 8 mujeres y 8 hombres cada uno con una clasificación distinta.

3. El Jurado: Serían necesarios 3 jueces que también hiciesen las veces de presentadores. Ellos estarían encargados de explicar las distintas pruebas, comprobar que se respetan las normar, juzgar el rendimiento de cada concursante y decidir a quién eliminar cada semana. Para que haya mejor criterio a la hora de juzgar, serían convenientes tener tres figuras que cada una representase un aspecto clave en el desarrollo del deporte profesional, que sería a un triatleta profesional consagrado, Javier Gomez Noya por ejemplo, un entrenador con amplia experiencia en la élite exento de favoritismos y no ligado a ninguna federación, y alguien que trabaje directamente en una empresa de marketing deportivo y que sepa lo que los patrocinadores y los medios buscan. triathlon-motivational-quote-sports-poster-print

4. Test de Habilidad: El concurso en sí sería como una concentración, o “Training Camp” elevado al cuadrado con eliminatorias. Uno de los aspectos a tener en cuenta sería la habilidad para aprender de cada triatleta. Puesto que una de las cosas que definen a un triatleta de calidad en la rápida capacidad de aprendizaje, debería de haber lecciones sobre técnica o habilidades acompañadas de un test de ejecución en el que se puntuaría a cada triatleta, otorgando beneficios a los más puntuados de cara a la prueba de eliminación.

5. Prueba Eliminatoria: Son aquellas que pondrán al límite a los triatletas para ir eliminando a aquellos con peor mentalidad, menor capacidad de sufrimiento, menor actitud competitiva o de esfuerzo. En este concurso no se trata de ver quién es el más rápido, sino quién es el más cualificado para convertirse en un triatleta de élite profesional. Por lo tanto, no se trata de ver quién es el más rápido en una prueba puntual sino quién es el más constante, el más equilibrado con mayor capacidad de aprendizaje y progresión.

6. Deliberación de los Jueces: Serían necesarios unos criterios neutrales a la hora de evaluar los rendimientos y que a la hora de juzgar a los concursantes, se les dijese las críticas o alabanzas de manera constructiva a la cara.

7. Emplazamiento de Producto y Patrocinadores: Serían bienvenidos como material para el concurso o pruebas todas aquellas marcas que lo deseasen. Por ejemplo, por ganar una prueba eliminatoria, se ganaría 1 semana gratis de concentración en el club de no sé dónde en no sé qué isla…o por ganar la prueba de mecánica la marca tal obsequia con 20 cámaras o tubulares gratis. O la prueba de nutrición estará patrocinada por tal marca. En fin, que las opciones en este sentido son bastante ilimitadas.

8. Las Habilidades: ¿Cuáles son los aspectos que definen a un triatleta de élite? ¿Cuáles son las habilidades que un triatleta necesita dominar para desenvolverse por el mundo como profesional? ¿Qué buscan los patrocinadores? ¿Qué actitud es la correcta para progresar año tras año? ¿Cuál es la mentalidad competitiva que te llevará al éxito? Todas estas preguntas y más deberían ponerse a prueba a lo largo del concurso. Las pruebas pueden tratarse de técnica, condiciones climatológicas adversas, distintos medios de mar, montaña, orientación, velocidad, resistencia, psicología deportiva, psicología de grupo, liderazgo de equipos, pruebas por equipos, mecánica, nutrición, planificación de competiciones, aeropuertos, viajes, idiomas, comidas extranjeras, etc.

¿Qué os parece mi idea? ¿Seguiríais un concurso así? 

Entrenamiento, Actitud y Gérmenes

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Que no llevo los últimos mejores meses de mi vida es un hecho; series de acontecimientos desafortunados, algunos por culpa mía, otros fortuitos, hacen que me plantee el por qué de esta situación. ¿Acaso mi mentalidad negativa está atrayendo todo esto? ¿Cómo puedo cambiar mi actitud y forma de ver las cosas para que mi vida mejore? Con todo y con eso uno nunca pierde la esperanza y sigue intentándolo. No hay mejor cosa que sentir un mínimo de continuidad en los entrenamientos para generar un mínimo de autoconfianza. Llevaba un mes nadando después de haber pasado dos sin nadar tratando la tendinitis del supraespinoso, la bursitis y el edema óseo. Aún sigo con molestias, algo que me mosquea de forma imperativa y no me permite entrenar la fuerza al estilo militar que hacen mis compañeros de equipo. ¿Durezas en las manos? Sí, las envidio cuando no soy capaz de hacer una sola dominada.

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Allá fuimos a la “Taça” de Europa de Quarteira  sin embargo el cuerpo aún está muy verde y, si se le añade un constipado el día de la carrera con congestión nasal y tos, mi actitud competitiva no era tan ferviente como debiera- Salida floja, primera vuelta nadando en el grupo, pierdo el grupo al correr por la arena de playa, retomo en grupo en la segunda vuelta nadando y lo vuelvo a perder en la transición faltándome fuerzas para engancharme bien en bici al grupo. Formamos un grupito unas descolgadas de las cuales sólo tirábamos tres, llevando a rueda a otras cuatro cobardes que no asomaron la cara. No entiendo muy bien la filosofía de reservarse para la carrera a pie para los puestos alrededor de la 15ª posición cuando el grupo de cabeza ha metido minutos. Segunda transición sin actitud, suspenso por mi parte, y una carrera a pie en la que no me encontré bien, con esa sensación de cuerpo recalentado y no por la temperatura exterior. Puesto final, 17ª. Catarro de 1ª categoría y el hombro resentido.

Creer en uno mismo

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Cuando me presenté a delegada de la clase en sexto de primaria, claramente no era la favorita. Beatriz Botella, la otra candidata, era mucho más popular y yo en cambio era esa chica más bien callada que pasaba desapercibida. Cuando empezó sexto de primaria, era también el año en el que cambiábamos de edificio en nuestro colegio para estar con los mayores. Si había un año en el que ser delegado era importante, era ese, porque era el año en el que empezabas a formar parte del mismo edificio que los antiguos alumnos de COU que te sacaban seis años. Así que, cuando la profesora dijo que quien quisiera presentarse a delegado tenía 5 minutos para preparar un discurso que presentar a la clase para las votaciones, no lo dudé un segundo. Yo quería formar parte de la toma de decisiones y creí en que estaba capacitada para representar a mi clase. En aquel momento descubrí que se me daba bien dar discursos y hablar en público, hecho que años más tarde quedaría confirmado sacando un 10 en la asignatura de Speech en la universidad americana. En cinco minutos escribí un discurso convincente. Beatriz Botella, la popular de clase, había escrito sólo cuatro líneas, mientras que yo en cambio rellené un folio entero con razones por las cuales sería mejor delegada. Gané por mayoría absoluta contra todo pronóstico. La clave: creí en mi misma.

La segunda vez que sorprendí a mis compañeros de colegio fue al curso siguiente. Era 1º de ESO y aún tenía 12 años -Fue el año en el que empecé a entrenar triatlón- y los alumnos de mi clase decidimos preparar la obra de teatro de West Side Story para la asignatura, que luego representaríamos delante de todo el curso. Era de mis musicales favoritos, me lo conocía de memoria porque tenía el VHS en casa y no podía desaprovechar la oportunidad de tener uno de los papeles protagonistas. Así que cuando la profesora preguntó quién quería ser Anita y mis compañeras aún se dedicaron a mirar cuántas frases tenía Anita en la obra, yo ya había levantado la mano la primera y me lo adjudicaron. No obstante, yo aún no era de las que más participaba en clase, por lo que se dudaba de que fuera a hacer bien un papel protagonista. Pero llegó la escena de “I Want To Live In America”, con un sólo de Anita y cuándo empecé a cantar en el centro del escenario y a bailar y a dar vueltas de un lado a otro mientras soltaba aquellos versos, sorprendí a la clase, me gané la confianza de mis compañeros y la profesora de matemáticas María Teresa alucinó porque me tenía por tímida. La clave: creí en mi misma.

En el mundo del deporte gustan mucho las teorías del si se nace o se hace, del VO2máx, los test de ácido láctico y los watios que se mueven en bici. Yo, francamente, no tengo ni idea de cuales son mis valores, ni de si son buenos, ni de si tengo genética o no. Sólo sé una cosa, que cuando he creído en mi misma, he tenido resultados, y cuándo he dejado de creer, he dejado de tenerlos. En mi opinión, sólo hay una receta para el éxito y es esa. La disciplina y el sacrificio vienen solos sin esfuerzo cuándo se cree en lo que haces.

A nadie la gusta limpiar o recoger los platos de una comida, pero el otro día me encontré a mi misma ayudando a mi abuela tras una comida, concentrada en lo que hacía sin esfuerzo porque en ese momento estaba creyendo en lo que hacía. Sea lo que sea, cuando crees firmemente en lo que haces, no existen las dudas, y si no dudas, no te planteas otras alternativas, por lo tanto no eres consciente de que estás esforzándote en algo o sacrificándote porque el sacrificio implica la consciencia de aquello que se sacrifica o se deja de lado (y eso aporta negatividad no deseada).

En el pasado he tenido la suerte de poder observar como gente con grandes resultados deportivos entrenaba, gente de la talla de Javier Gomez Noya o Bárbara Riveros, y yo no destacaría sus cualidades técnicas o genéticas, a las cuales se les pueden sacar defectos, sino más bien destacaría su implacable actitud entrenando diariamente, los pequeños detalles, la rutina, aquella que puede aburrir, aquella que puede dar pereza pero que ellos repetían cada día porque creían firmemente en ella.

Procesos psicológicos en lesiones crónicas deportivas

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Todo deportista que entrena sufre alguna lesión tarde o temprano por una amplia variedad de razones las cuales no voy a gastar caracteres mencionando aquí. De la misma forma que un pinche no llega a ser jefe de cocina sin antes haberse cortado el dedo picando cebollas o quemarse friendo patatas soufflé, uno no llega a acumular años de entrenamientos diarios sin alguna lesión. Aquí va un breve análisis de las fases psicológicas implicadas en procesos lesivos en deportistas analizadas desde un diseño de investigación no experimental exploratorio.

1. NEGACIÓN: Inicio de sensación de molestia o dolor durante un entrenamiento o al final del mismo (sobrecargas, distensiones, etc.) o a consecuencia de un traumatismo. La primera herramienta del deportista es pensar “esto no es nada” y seguir con los entrenamientos. Generalmente se comentará la molestia, se tratará de estirar la zona afectada, aplicar frío o calor, alguna crema o antiinflamatorio, pero no se interrumpirán los entrenamientos puesto que el dolor parece ser manejable.

2. SOLUCIÓN RÁPIDA: Cuatro días más tarde y la molestia no sólo no desaparece sino que aumenta a dolor agudo. El deportista admite la existencia de lesión y plantea una solución rápida con cierto optimismo. Por ejemplo, “un par de días sin nadar y poniéndome hielo“. Aparecen las primeras sensaciones de rabia en el deportista por saltarse un par de sesiones de entreno, que contrarresta con una dosis de positividad para aprovechar a entrenar otro tipo de ejercicios, por ejemplo, “en vez de nadar doblo de carrera que me viene bien, o hago una hora más de bici o gomas en seco”. El ritmo en la rutina de entrenamientos aún no ha sido interrumpido por lo que es relativamente fácil mantener la motivación, algo que suele ser admirado por los compañeros o entrenador y refuerza el autoestima del afectado. Por ejemplo, “ayer me rompí la clavícula pero hoy estoy haciendo rodillo”.

3. SOLUCIÓN RÁPIDA X N VECES: Puede que con parar dos días haya sido suficiente. Esos dos días habrán sido más provechosos si se ha asistido a un fisioterapeuta para tratar la lesión. Pero puede también, que dos días no hayan bastado y el dolor perdure. Es entonces cuando la solución rápida se prolonga N veces o días, es decir, se decide parar un día más o cuatro sin entrenar. En este punto se produce lo que yo denomino LA REGLA DE LOS 2 DÍAS ©  la cual estipula que se tardan dos días en perder la rutina de entrenamientos y dos días de forzarse para volver a recuperarla. Tras tres o más días sin entrenar (aunque sea una disciplina como puede ocurrir en el triatlón) el sujeto pierde esa energía moral y le da relativamente igual parar un día más sin nadar puesto que se acomoda en una nueva rutina. Generalmente se comete el error de rellenar las sesiones vacías, a las que no se asiste, con ver la televisión, o se plantean sesiones “fantasma” no cualitativas sin importancia (de hacer por hacer) en las que el deportista se ve solo sin el entrenador ni compañeros de grupo. Se prodruce otro efecto que yo denomino EFECTO DE PÉRDIDA DE LA MANADA™, que se explica de la siguiente manera: los humanos somos animales sociales que necesitamos tener la sensación de pertenencia a un grupo para sobrevivir a nivel psicobiológico, y para sentirnos completos a nivel más humanista (ver Pirámide de Maslow). Por ello, ver que el grupo de entreno al que estamos afiliados avanza sin nosotros mientras reposamos en el banquillo a menudo puede provocar sensación de pérdida, desorientación o tristeza.

4. MALA PRAXIS DE LOS ENTRENAMIENTOS: Propio de pensamientos tipo “Me duele pero ya no aguanto más sin entrenar“. El dolor lesivo se compensa con el bienestar psicológico que proporciona entrenar. El afectado compagina sesiones de entrenamientos con molestias en la lesión y se plantea hasta qué punto el dolor es psicológico y si desaparecerá si lo ignora.

5. ADMISIÓN DE LA GRAVEDAD DE LA LESIÓN: Se reconoce que la lesión no mejora y deben tomarse medidas drásticas. Se produce un bajón anímico que puede hacer sentir un poco deprimido temporalmente al afectado.

6. CONTACTO CON ESPECIALISTAS Y TRATAMIENTO: Aumento de la positividad, pensamientos tipo “vamos a hacer las cosas bien“. Ayuda restar importancia a la magnitud del factor tiempo. Generalmente implica diagnóstico, tratamiento y descanso de entrenamientos, por lo tanto, se produce ELONGACIÓN DEL DESENTRENAMIENTO, el cuál podría haberse evitado si el punto 6 se hubiese introducido en el punto 1. Es decir, por no querer perder un par de sesiones tras el primer síntoma de molestia, al final se pierden meses.

7. CRONICIDAD DE LA LESION: Si el Tratamiento inicial ha sido efectuado correctamente, lo normal es que haya sido efectivo y la lesión se haya curado. Sin embargo, puede que no haya sido efectivo por un enfoque erróneo. Es entonces cuando el afectado se planta a un mes con la lesión y se establece su cronicidad. Anímicamente supone un momento duro para el deportista puesto que es consciente de que su carrera deportiva se ve afectada. Se alternan estados anímicos de positividad excesiva y visualización del éxito futuro alternada con desesperación, negatividad y planteamiento del fin de la carrera deportiva.

8. RESIGNACION Y PACIENCIA: Tras un estado anímico similar al de un tiovivo, se resigna uno a aceptar que tiene que cesar el entrenamiento temporalmente para sanar la lesión. Se requiere mucha paciencia y confianza en que se curará la lesión con tiempo y se recuperará el estado de forma. Se olvidan los objetivos a corto plazo para dar importancia a los objetivos a largo plazo. Se adquiere conciencia reflexiva para mantener el positivismo y la confianza en que se hace lo correcto.

9. ESPECIALISTA BIS Y TRATAMIENTO BIS: Si el primer tratamiento no funcionó por diversos motivos, conviene buscar otra opinión y otro tratamiento. La experiencia previa puede ayudar a establecer un segundo tratamiento más certero. Se debe mantener la paciencia y el positivismo durante todo el proceso de segundo tratamiento para que sea efectivo.

10. SOBREPROTECCION DE LA LESION: Se prioriza curar la lesión y se protege de cualquier movimiento que duela, lo que en ocasiones puede desencadenar sobrecargas en los músculos compensatorios y desencadenar otro tipo de lesiones, o una mayor reducción del entrenamiento del necesario. Es el propio deportista el que decide sobre qué movimientos realizar o no desde un enfoque muy prudente.

11. CABEZA FRIA: Con el tratamiento, la paciencia y el reposo, la lesión empieza a sanar. Es frecuente la impaciencia para querer volver a entrenar en cuanto se nota mejoría aunque no se haya finalizado el tratamiento. El deportista volverá a planificarse los entrenamientos tirando a la alza, aunque aún persistan las molestias, por lo que será necesario frenarse a posta para evitar recaídas. La cabeza fría será esencial también para regresar a los entrenamientos de forma progresiva y con un proceso propio de rehabilitación una vez curada la lesión, sea cual sea el momento en la temporada.

WCS Stockholm – La rebelión bacteriana

Tenía ganas, y, por primera vez, estaba tranquila antes de una competición internacional. Soy más de ciencias que de “suertes”, por eso busco la explicación en una bajada de defensas provocada por cambios adaptativos del último mes, en un viaje que empezaba a las 4.30 de la mañana con 9 horas de aire acondicionado aeropuertuario,  cambio climático del verano pontevedrés al verano estocolmeño, que, para ser francos, en ninguno de los dos sitios existe un verano de verdad, sino una suave primavera…que yo soy más de lagartos al sol que de caracoles a la lluvia…TOTAL, que el viernes por la noche estaba ya más enferma que Torrente en el club Mississippi.

Me desperté por la noche con fiebre, dolor de garganta al tragar, ganglios inflamados, dolor articular, debilidad general. Traté de minimizarlo con gelocatiles e ibuprofenos, tumbada en la cama durmiendo, sudando y bebiendo el sábado por la mañana hasta el momento de la carrera. Con la competición me animé y en cierto modo se te olvida que estás enferma o no eres consciente. Simplemente piensas, ¿por qué voy tan mal? Cuando pasó el efecto de las medicinas me regresó la fiebre y pasé el resto del fin de semana metida en cama enferma.

Tenía muy claro que quería competir y que iba a cruzar línea de meta. Sé bien que de cara a los medios y la opinión pública, lo que cuenta es el resultado independientemente del contexto, pero prefiero quedar la última a retirarme. Si te retiras, no aprendes nada y el estado anímico-depresivo durará más tiempo, mermará tu confianza y el mal recuerdo permanecerá siempre en la memoria. (Si eres capaz de retirarte tan tranquilo sin sentir esto, yo personalmente, como diría Risto, no te compraría.) Pero si acabas, aunque seas el último, aprendes, y eso solo puede hacerte mejor competidor.

¿Cómo se termina el último en una serie del campeonato del mundo que sabes se retransmite en televisión a nivel mundial, que a nivel nacional van a contar la crónica, que los que te desean mal se alegrarán, que el seleccionador nacional no va a contar contigo para la próxima y que vas a decepcionar a tu gente más cercana? Aislándote de lo que hay fuera de las vallas del circuito. Durante el triatlón, sólo importa lo que está dentro de esas vallas. Ese es tu espacio vital, ese es el campo de acción para el cual te entrenas. Agradecer eso sí, a todo el público sueco que me estuvo aplaudiendo y a Marisol Casado, que también la vi aplaudirme.

Llegué tarde anoche a casa y esta mañana pude visitar al médico, quien me recetó un tratamiento con antibióticos. Espero estar lista como un caballo de carreras para el 9 de septiembre que se celebrará en Pontevedra el campeonato de España élite en distancia olímpica.