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Crónica de la 1/2 de 1/2 IM

Sevilla es como Custo Barcelona o como Ikea, es uno de esos sitios que tienes que visitar una vez al año. Confieso que me encanta el salmorejo, los vestidos de faralaes y los acentos grasioso(s). “Con muxo arte quillo.” Y si encima vas para competir en triatlón, el planazo es ideal. Agradecer enormemente a Eventos Trisur por haber contado conmigo para la primera edición del Medio de Sevilla. Lástima no haber estado a la altura de las circumstancias.

Afronté mi segundo triatlón de media distancia sin otra pretensión más que la de disfrutar, pues sabía que no estaba físicamente sana ni en forma y que mi cuerpo llevaba haciendo señales de humo desde hacía unas semanas. Hice una natación cómoda y económica saliendo del agua junto con mi compañera de equipo Aida. Al iniciar el sector ciclista tomó ella la iniciativa y yo decidí tomar su ritmo como referencia visual mientras mis piernas se calentaban y empezaban a funcionar. Escuché un sonido metálico que parecía proceder de mi cabra Globulonero Zetratre, un cling cling de tornillos el cual decidí ignorar. Llegados a una rotonda e inicio de un repecho, decidí aumentar mi ritmo con la idea de situarme cabeza de carrera. Sin embargo, cuando decidí ponerme de pie en aquel repechín, el cling cling resultó ser mi sillín que salía por los aires mientras mi precioso mono de larga de Zoot turquesa y negro se rajaba con la tija, dejándome el culo al aire (nunca mejor dicho).

Paro. Retrocedo en busca de mi sillín y trato de colocarlo, ajustando la tuerca con los dedos mientras me alcanza Eva. Retomo mi pedaleo evitando ponerme de pie para no repetir el incidente del sillín volador. Pasan los kilómetros y el circuito comienza a ponerse vertical. Tras varias subidas con desnivel acumulado de 950 metros llegamos a El Ronquillo para el punto de retorno y caigo en la cuenta de que he sido tan burra de subir todo con el plato 53, bielas de 175…y que mis piernas empezaban a flojear. Quizás será mejor quitar el plato en la próxima subida….¡Zás! Cadena fuera. Pie al suelo por segunda vez. Recuerdo las voces de Miguel, el mecánico de la tienda TriLife “Ten paciencia con el cambio”…

La cadena atascada, la rueda que no se puede mover y reparo en que está tocando con la zapata del freno. Ajusto y retomo mi pedaleo. Escucho sonidito de rueda frenada. Me bajo de la bicicleta por tercera vez. Vuelvo a ajustar el freno pero seguí pedaleando con el ruidito de algo que rozaba…

Empecé a sufrir. Fatiga en las piernas, fatiga en el pecho, tos, flemas en la garganta, mocos por la nariz, dificultad al respirar, picor en los ojos…más de lo mismo del último mes.

“Eulaliooo!!! Qué bien te veoooo ahí detras!” Bromeó un ciclista que por allí paseaba mientras le adelantaba. Al parecer llevaba a ciclistas ajenos a la competición a mi rueda.

En posición bípeda mi cuerpo no parecía mejorar su pobre rendimiento. Más tarde me daría cuenta de que había hecho la última hora de bici con la rueda frenada. Tenía una gran fatiga y mi cuerpo me pedía caminar. Por mi cabeza circulaban varias ideas, entre ellas la de si me merecía la pena seguir forzando mi cuerpo durante una media maratón y terminar de reventar mi sistema después de más de un mes con catarros y fiebres o si por el contrario era mejor recuperarse cuanto antes para iniciar bien la pretemporada. Decidí que mi salud y futuro era más importante que un tercer puesto. En realidad, mi posición me daba igual, lo que me importaba era mi rendimiento. Pensé en cómo se había desarrollado el año y en el kilómetro cuatro decidí que no quería seguir ni un metro más mal hecho. “Así no Marta” me decía a mi misma. “Sabes hacerlo mucho mejor”.

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Reclamación a los daños causados en mi bici por viajar en avión

Estimada compañía Air Europa; estimada Aena; estimado pasajero; estimadas federaciones deportivas y a quien más pudiera interesar,

Se realiza vuelo Vigo – Palma de Mallorca con escala en Madrid por la compañía Air Europa con una bicicleta de competición valorada en 4500 euros para cuyo transporte se pagaron 130 euros (entre ida y vuelta) como equipaje especial en una bolsa específica para su fin, declarado como equipaje frágil. Se recibe el equipaje dañado sin posibilidad de reparación en la horquilla de carbono y el sillín. Se presenta una reclamación ante la cual ni la compañía aérea, Air Europa, ni la compañía aeropuertaria, Aena, se hacen responsables.

A mi lado en la cola de reclamación, otro pasajero cuya maleta ha sido dañada en las ruedas y asas, incidencia la cual ninguna compañía se hace responsable tampoco.

Se observan las siguientes incongruencias: La compañía aérea sólo se hace responsable de los daños tipo roturas de material causados a la maleta pero no a los causados dentro de ella, sin embargo, a la hora de pagar, se paga lo que hay dentro de ella. En el caso de las bicicletas, se paga por ser una bicicleta, independientemente de que el peso de ésta sea de 7kg en cuyo caso no existe exceso de equipaje, de la misma forma que al transportar animales se paga el animal y sin embargo la compañía aérea sólo se haría responsable de los daños causados al transportín.

Se denuncia por lo tanto, la mala ejecución y la ausencia de responsabilidad de un servicio de transporte especial etiquetado como frágil comprado por el cliente.

Se denuncia también el mal uso del idioma en las bases de la compañía aérea a fin de provocar vacíos legales, puesto que sustantivos como “equipaje” son empleados según el interés de la compañía para nombrar “contenido” o “recipiente”.

Se denuncia también el maltrato provocado por los operadores de Aena al equipaje, lo que supone una mala ejecución de la labor para la cuál han sido contratados. Una estructura de carbono laminado como la que ha sido fracturada, tan sólo puede ser acción de un fuerte impacto del equipaje contra el suelo desde varios metros de altura.

La bicicleta en cuestión es de competición, de carbono con componentes de alta gama perteneciente a una atleta internacional miembro de la selección nacional de la Federación Española de Triatlón. El daño causado afecta por lo tanto al material de trabajo de una atleta que prepara el Campeonato del Mundo de Triatlón en Estocolmo el próximo 25 de agosto y se desconoce si la bicicleta podrá ser reparada a tiempo. La bicicleta a su vez es propiedad de la empresa que patrocina a dicha atleta, por lo tanto, los daños causados en ésta suponen pérdidas económicas para la empresa italiana Globulonero,  además de pérdidas económicas por parte de la atleta y de cara a su preparación para dicho campeonato del mundo.

Se sugiere, a modo de solución, la existencia de un convenio o seguro entre las compañías aéreas, las federaciones y/o deportistas federados que viajan con su bicicleta para competir, la cual es su herramienta de trabajo, para asegurar su integridad en su transporte y que responda a los daños causados en ésta.

Gracias por su atención y comprensión.

Atentamente,

Marta Jiménez Jiménez

PD: Aprovecho para agradecer a Bicicletas Bimont, en especial a Miguel Fernandez Miniño, por prestarme una bicicleta para poder entrenar en Mallorca. Tuve la suerte de poder probar un cambio electrónico Shimano Ultegra, una autentica gozada.
Miguel competirá este año en el campeonato del mundo ironman en Hawaii. Puedes conocer más acerca de él y ayudarle en su proyecto en este enlance. Yo ya tengo mi camiseta!

Copa del Mundo Huatulco (12º)

Acabo de hacer mi mejor resultado en una Copa del Mundo, 12º, y el pensamiento que me ronda la cabeza es, ¿Podría haber corrido 10 segundos más rápido? ¿Podría haber hecho décima? Podría, podría… could I, would I, what if?

No voy a negar que el calor infernal de Huatulco nubla el pensamiento. El cuerpo se pone en modo supervivencia y piensas más en cruzar meta que en lo que te estás jugando. Corres con la sensación de que si aprietas el ritmo te puedes marear, juegas con la incertidumbre, pero siempre te quedará la duda de si fuiste demasiado precavida. Creo que podría haberme permitido el lujo de llegar más cansada a la meta (Habrá quién me esté leyendo y esté pensando ahora mismo, “esta chica está mal de la cabeza”). Lo cierto es que nosotros, los deportistas, tenemos dos estados, cansados o no, y para cada situación, su estado correcto. Entré en meta y lo primero que hice fue meter la cabeza en un cubo de agua con hielo mientras voluntarios me tiraban una toalla mojada por la espalda. Luego me senté en una silla a beber agua y a los 5 minutos ya estaba completamente recuperada. En vista de cómo llegaron compañeras mías, tumbadas más tiempo que yo en camillas, una de ellas tuvo que ser ingresada en el hospital todo el día, creo que podría haber sufrido más y haber alargado mi tiempo de recuperación tras la meta a 10 minutos que no hubiera pasado nada y el resultado final hubiera sido mejor. Lección aprendida para la próxima. No hay nada como la experiencia. Unas llevan diez años corriendo copas del mundo, otras empezamos hace uno.

Llegué muy cansada a Huatulco pues me informaron de que había sido inscrita el día que partía a Fuente Álamo, una semana antes de la competición. Ésta sería mi séptima competición seguida en cinco países distintos. En dos semanas había tenido una diferencia horaria de 14 horas. Aunque lo peor son la cantidad de horas viajando y el poco entrenamiento que eso te permite hacer. Se puede decir que llevo cinco semanas entrenando un poquito suave en distintas ciudades, que es un privilegio sin lugar a dudas, pero a estas alturas mi rendimiento se basa más en mi línea base en lugar de en una preparación específica.

A las 8 de la mañana dieron la salida y allí fuimos a la batalla. Salió un grupito de 6 destacado del agua y se entendieron bien en el segmento de ciclismo. Jugaron bien sus bazas porque ninguna de ellas era buena corredora. En nuestro grupo en cambio, más numeroso con buenas piernas, reinó el pasotismo y a ver pasar las 8 vueltas cansinas. Perder el tiempo en el llano tiene delito. Quisiera destacar qué bien sube, baja y gira mi bicicleta Globulonero Zetauno. ¡Qué gozada! La primera siempre. Eso sí, tampoco era cuestión de abusar y hacer el trabajo a las otras veinte bicicletas que iban detrás todo el segmento ciclista.

Y llego la carrera a pie de la cuál ya he hablado antes. Este post es como las películas que empiezan por el final…con una cronología cíclica, que no es lo mismo que un flashback.

Patrocinadores y Colaboradores 2012

Para la próxima temporada tengo el placer de ayudar en la introducción de un nuevo fabricante de bicicletas en España, se trata de Globulonero, una empresa italiana de fabricación artesanal con experiencia previa en el sector de los esquíes y patines de carbono para biathlon y skiroll (esquí de verano). Sus cuadros poseen todo el romanticismo del ciclismo italiano en cuanto a diseño y geometría se refiere; un cuadro rígido en una geometría que funciona sin demasiadas florituras en una estétitca sobria pero elegante, disponible en dos juegos de colores, el white skin y race skin.

Cada cuadro viene equipado con un sistema de microchip de identificación personal para poder localizar su ubicación en caso de robo.

La bicicleta viene equipada con Sram Red y potencia y manillar 3T, aunque sigo sin tener ruedas de competición.

Contaré con la ZetaUno, que es el cuadro de carretera, en diseño White Skin para mis entrenamientos y competiciones, además de tener disponible una ZetaTre, su cuadro contrarreloj, para aquellos triatlones en los que compita sin drafting.

Acaban de entrar en el mercado español por lo que si teneis interés en probar la bicicleta y comprarla, no dudéis en contactar conmigo. Ahora mismo está disponible para la venta una ZetaTre talla M en color Race Skin (negro y gris) con la que competiré en Valencia el próximo fin de semana.

Para el tema de nutrición cuento con la colaboración de KeepGoing los cuales me hacen un amplio descuento en todos sus productos nutricionales de gran calidad y variedad.

Spiuk por su parte ha aportado este casco Nexium y gafas Torsion y Torsion Compact.

En cuanto a zapatillas, neopreno y prendas deportivas sigo con Zoot, aunque el modelo de la fotografía es el que usé para competir el año pasado, en una edición limitada cuyo nombre me bordó Zuriñe Rodriguez en la Copa del Mundo de Monterrey el año pasado.

Cuento también con la colaboración de Óscar Rubio como representante y su empresa, Usk Team & Management dedicada al entrenamiento personalizado y gestión de patrocinios deportivos.

Podéis entrar en mi galería de Flick para ver más fotografías del material.