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Trufas de Oreo (Oreo balls)

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Realmente sencillas y rápidas de hacer, originales y poco vistas en España (más conocidas en USA).

Ingredientes:

– Galletas oreo

– Crema de queso tipo Philadelphia

– Chocolate blanco para fundir

Las medidas son a ojillo, realmente depende de la cantidad que quieras hacer. Para 7 trufas yo empleé 6 galletas oreo enteras + 1 cucharada sopera de crema de queso + media tableta de chocolate blanco para fundir.

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Procedimiento:

1. Triturar, bien trituradas, las galletas oreo.

2. En un plato hondo o cuenco, mezclar las oreo trituradas con la crema de queso. Es preferible empezar con poco queso y corregir añadiendo más si queda demasiado seco. Para cantidades pequeñas, yo prefiero usar un plato hondo y un tenedor para ir trillando los componentes hasta formar una pasta que quedará del color del chocolate, pero de una contextura homogénea moldeable.

3. Formar bolitas con la pasta de oreo y queso e introducir en la nevera para que estén frías mientras se derrite el chocolate. Será más fácil de bañarlas luego si tienen una temperatura más fría.

4. Derretir el chocolate blanco usando las instrucciones del fabricante.

5. Bañar las bolitas en el chocolate. Lo profesional sería colocarlas sobre una rejilla con una bandeja debajo y derramar el chocolate por encima, pero siempre puedes emplear dos cucharillas de postre para bañarlas en el chocolate sin formar un desastre pringándote los dedos. Colocarlas después en una bandeja sobre papel parafinado o papel de horno para evitar que queden pegadas al plato. Dejar enfriar en la nevera hasta endurecer el chocolate y estarán listas.

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Españoles por España

Wellcome to Spain, un país en el que a base de labia o de tortilla de patatas (la de El Bulli o la de Senén) puedes hacerte una carrera profesional de provecho. No me gusta hablar de política pero como La Roja saca mi lado más patriótico, me he dicho, ¡diantres! Vamos a hablar de España (y luego ya hablaremos de triatlón).

Hubo un tiempo en el cual el sustantivo España era sinónimo de imperio, siglos más tarde de bar y recientemente, de crisis – con semejante trayectoria era de esperar. Por eso, la crisis no es de España, sino de los españoles. Es un problema de carácter, de actitud social. ¿El huevo o la gallina? ¿La política o la sociedad? ¿Dónde se produjo la mutación? España es el país con mayor proporción de políticos  por habitante, y, a la vez, el más disgregado. A mi ésto sólo me dice una cosa, que a los españoles lo que más nos gusta es hablar y vivir del cuento. Y barrer…tenemos una facilidad de barrer…pero para casa. Al español de verdad se le infla el pecho cada vez que habla de su tierra. Es lo que tenemos en común los habitantes de una comunidad autónoma y otra, que todos nos ponemos palomos para hablar de donde hemos nacido. Entre la chulería, la labia y la tortilla de patatas…a ver si va a resultar que los españoles por España tenemos más cosas en común de las que nos creíamos…

Otra cosa que tenemos en común es el deporte -el deporte, aquella cosa que los españoles practican poco- pero sólo cuando ganamos. ¿Cómo sería esta crisis sin la selección española de fútbol de los últimos cuatro años? Y es que a todos nos gusta ser campeones. Vas andando por la calle y escuchas “Qué pasa campeón”, giras la cabeza y resulta que el tipo en cuestión tiene barriga de cervecero y cigarro en mano. Claro, que eso también se podría decir de Michael Phelps con su ingesta de 12.000 calorías diarias y de sus escándalos fumando marihuana. A nadie le gusta la bandera, pero campeones de España nos sobran. Cuántas veces te preguntan “¿Haces triatlón? Ah! ¿Conoces a Fulanito? Que es muy bueno. Sí hombre sí, que es campeón de España y es de aquí” Super Fulanito. Menudo campeón. Y es que el triatlón francamente, tiene tantas modalidades y tantas categorías que se presta a ello. Lo malo no es eso, lo malo es cuando anuncias el título sin sus apellidos, sacándolo fuera de contexto. En mi pueblo sin ir más lejos, un pueblo-pueblo, de esos de una iglesia, un bar y la furgoneta vendiendo el pan todas las mañanas, se celebran las fiestas en agosto. Mi hermano y yo ya hemos hablado a ver si ganamos el concurso de la mejor tortilla española, o lo que es lo mismo, a ver si quedamos campeones de España de tortilla.

24 horas son muy pocas

No me importaría ser vampiro para tener la tranquilidad de saber que el paso del tiempo es irrelevante para poder hacer todas aquellas cosas que me gustaría. Tener tiempo para hacer de todo y tiempo para perder el tiempo. Para mi, 24 horas son pocas. Yo crecí recopilando actividades como aquel novato que anda por la calle Gran Vía de Madrid recogiendo folletos de compro oro, 3×2 y leo el tarot; alargando la agenda a cambio de sacrificar la programación del club megatrix.

A día de hoy mi vida transcurre principalmente entre la mochila de entrenar y los libros. De la mesa a la piscina, de la piscina a la mesa y de la mesa al parque…(Ikea). Sin embargo, no hay que descuidar otros placeres de la vida, como el cursillo de Coaching que hice recientemente, otro cursillo al que me he apuntado en marzo, otro al que me quiero apuntar de repostería…

También me considero bastante autodidacta. Aprovechando que vivo en Pontevedra, me he propuesto aprender a cocinar pescado y marisco en sus diversas formas, desde el pulpo a feira hasta el sushi pasando por el ceviche.

Últimamente me gusta más el pescado y la carne me aburre….(risas) aunque eso suene muy mal lo digo en el sentido literal.

Para aquellos que digan que cocinar pescado es más complicado que freirse un filete de ternerita, recomiendo hacerlo en papillotte con unas hierbitas y unas cáscaras de cítricos en 10´ en el horno a 220º aprox, o al microondas, si es congelado, directamente sin descongelar, un poco de ajo y perejil por encima, cubrir, 5´ a potencia media+2´ a potencia máxima. Como dirían los americanos Delish!  (de delicioso) Eso sí, el Ribeiro Viña Senra menudo fraude de vino blanco…lo usaré para cocinar unas vieiras…