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La gente quiere hablar de problemas, no de soluciones

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Son las 6 de la mañana y salgo a pasear con mis perras al parque. Madrugo, porque tengo trabajo que hacer y quiero aprovechar la lucidez mental de la mañana. Al aproximarnos al parque, aún de noche, reconozco al dueño de un dálmata.

Este dálmata tiene prácticamente la misma edad que mi galga y el invierno pasado jugaban bastante en el parque corriendo sueltos. La educación que llevaba este dálmata era espectacular. Tanto el padre como el hijo que le paseaban, se sentían orgullosos de la obeciencia de su perro. El perro podía pasear sólo, devolvía una pelota de cuerda fabricada por ellos, se sentaba y demás acciones.

Pasaron varios meses en los que yo dejé de caminar por aquel torrente para evitar que las espigas secas de las gramíneas pudiesen meterse en los oídos de mis perras.

Hace un par de semanas volví a encontrarme con este dálmata y sus dueños, quienes me hicieron el comentario de que el perro estaba últimamente desobediente. El dálmata había crecido, era un macho joven de dos años y esa energía hay que saber canalizarla.

A veinticinco metros de la entrada del parque (eran veinticinco porque yo las distancias las mido en largos de piscina), observo cómo el padre echa la vista atrás en un último intento de llamar a su dálmata, y sale del parque del torrente hasta girar por una calle sin mirar atrás, sin llamar a su perro, sin interesarse lo más mínimo.

Me acerco a la entrada del torrente con mis perras y el dálmata viene a saludarnos. Intento cogerle del collar con cautela pero el perro se aleja y empieza a caminar por la calle. Me detengo a ver si el perro sigue la dirección de su dueño pero al ver que no es así, decido seguirle en su busca.

Perseguimos al perro por un parking de coches, le perseguimos por la calle, le perseguimos hasta otro parque, preguntamos a un hombre, preguntamos a otro, y finalmente el perro entra en un complejo de casas. Tuve la suerte de poder comprobar con un vecino que salía a trabajar en ese momento que el dálmata efectivamente, habitaba allí.

Me senté con mis perras en unas escaleras, a diez metros del perro, a esperar. El perro poco a poco se acercó a saludarlas hasta que le pude atar mi correa. Yo sabía que el dueño empezaba a trabajar temprano por lo que no tardaría mucho en pasar.

Minutos después, aparece el dueño tirando una bolsa de basura al contenedor.

– Estás un poco desesperado con el perro, ¿no? – Amistosamente pregunté.

– Pues sí. Bastante – Respondió mientras le cogía del collar – Pero no puedes hacer nada por ayudarme.

– Bueno – Odiaba esa actitud conformista – Podría haberle atropellado un coche. Abandonarle no es la solución.

– ¡No por Dios! ¡Abandonarle no! – Por un momento vislumbré la ilusión de todo aquel que tiene un perro. – He encargado un collar eléctrico. Ya no sé qué otra cosa hacer.

Su desesperación era inmensa. Se le veía en sus ojos, en su tono de voz y la actitud corporal cabizbaja. Este hombre me caía bien. Era un buen hombre. Su hijo era un chaval muy bien educado. Yo no quería discutir. Sólo quería ayudar y evitar que el perro terminase abandonado y atropellado.

– Si deja que vuelva sólo a casa, el perro en lugar de tener miedo, se cree el líder, se da paseos por el barrio y regresa a casa cuando le da la gana. – Acababa de presenciarlo – No le suelte la correa.

– Si no le suelto la correa luego me destroza la casa. Encima tengo a mi padre enfermo y no tengo tiempo de andar persiguiendo al perro.

– ¿Está castrado?

– No

– Eso podría ayudar a calmar al perro. Yo puedo ayudarle a buscar soluciones, pero no lo abandone.

El hombre me dió la espalda y empezó a caminar al interior del edificio.

– Yo podría pasearle por las mañanas que tengo más tiempo – Me ofrecí.

Descendió el ascensor y el hombre desapareció, sin dar más respuesta, sin un “gracias por preocuparte”, “gracias por querer ayudar”, “adiós” o si de verdad no quería mi ayuda, hubiese bastado con un simple, “No voy a abandonar al perro. Encontraré una solución” para que yo dejase de insistir y me despreocupase de verdad.

Esto es lo que he aprendido en mis intentos de ayudar a gente. Cuánto más tratas de ayudar, más se alejan de ti. 

Da igual que tengas una actitud pacifista, diplomática y proactiva. La gente se aleja cuando tratas de ayudar.

¿Por qué cuando empaticé con su desesperación, el hombre entró en el diálogo, y cuándo le ofrecí soluciones, se cerró en banda?

La gente quiere hablar de problemas, quieren regocijarse en la desesperación y que les den la razón del tipo “es verdad, pobrecito, qué se le va a hacer” y sin embargo nadie quiere hablar de soluciones.  

26ª en la Copa del Mundo de Palamós

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No es que yo sea una experta en ser feliz pero con el paso de los golpes he aprendido que la felicidad no es un estado sino una actitud. uno no es feliz por naturaleza sino que uno decide serlo. En algún momento del camino, entre las piedras, los baches y los charcos, uno decide que con la correcta actitud, si en lugar de caminar encorbado se camina con la espalda bien recta, las piedras, los baches y los charcos seguirán existiendo, pero los sortearemos de forma distinta.

Supongo que con esa mentalidad fui a la Copa del Mundo de Palamós, no porque me sintiese preparada para competir contra las mejores de la élite internacional, sino porque allí era dónde quería estar, aún consciente de mis flaquezas, aún consciente de que preparé esta competición en un mes puesto que hace un mes aún estaba nadando 2000m suaves y recién salida de rehabilitación, pero, con ganas de regresar a la lucha, de exponerme a la competición cruda.

This is what I believe to be true; you have to do everything you can and if you stay positive, you have a shot at a silver lining”.

[Esto es lo que creo ser verdad; tienes que hacer todo lo que puedas y si te mantienes positivo, tienes una oportunidad en el lado bueno”.]

The Silver Linings Playbook [El Lado Bueno de las Cosas]

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En el segmento de natación me sentí floja aún, yendo en el paquete durante la primera vuelta de 750m y descolgándome en la segunda mitad. Confío en que iré mejorando mi natación a medida que recupere la fuerza y acumule entrenamientos. La cuestión es que ya salí sin opciones de disputar la competición pero aún así había que seguir esforzándose por hacerlo lo mejor posible. En el segmento ciclista fui en un grupito con cinco chicas y no me importó ser la que más tirase del grupo, básicamente porque a Palamós a pasearme no había venido. Me gustaría que el resto de competidoras tuviesen más una mentalidad de ir a relevos con el objetivo de aprovechar el segmento ciclista para recuperar posiciones en lugar de ir a rueda y dar algún palo sin fundamento de vez en cuando para fastidiar a la única que está haciendo un trabajo real por remontar, puesto que llegamos a tener a un grupo delantero a 15″ de diferencia solamente hasta que mis piernas se cansaron.

Me bajé a la segunda transición con cierto cansancio en las piernas, pero tras el primer kilómetro de carrera a pie y readaptación muscular empecé a sentirme con fuerza y remonté ocho posiciones por las calles de Palamós que tenían su aquel de subida y bajada por medio.

Pero disfruté de ese momento, disfrute de sentir mi cuerpo corriendo rápido, mi rendimiento. Tras este año que ha sido de los más complicados de mi vida como deportista (viniendo de alguien que estuvo tres años sin entrenar y conoce el “lado oscuro de las cosas”) porque te ves con una tendinosis que dura seis meses y te planteas muchas cosas como no saber si serás capaz de volver a competir en triatlón, simplemente poder volverte a poner en línea de salida de una Copa del Mundo aún con los brazos flojos pero sin dolor lesivo, para mi es motivo de estar contenta. Me pregunto si habrá alguien más que se haya parado a mirar los bancos de peces entre el espigón que se rodeaba nadando mientras calentaba antes del triatlón. Como dicen en la película After Earth, inca la rodilla en el suelo y toma consciencia del momento. O simplemente es mi forma de ser.

Epiphany

Something´s got to change. Right here; right now.

There´s no use wasting time.

You are not happy? Then you do whatever it takes you to be so.

The only person you´ll ever really miss, is yourself. Don´t waste your life with frustration and despair. Don´t hide in self-pity nor behave with shyness. Don´t search common sense with society, but with in yourself.

We live alone, die alone. You might as well like the person you are.

Make peace with yourself every once in a while after you get angry with your own mistakes. It´s how life works.

Live fiercely, live plenty, live fully.

Spain´s Next Top Triathlete

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Ahora que la franquicia Masterchef ya ha desembarcado en España y TVE se va a encargar de darle ese toque español para quitarle la gracia, creo que ya estáis preparados para que comparta con vosotros una de mis elucubraciones de bombera.

Me confieso una fan de los concursos tipo reality, tipo Masterchef, America´s Next Top Model, Next Great Baker, Next Iron Chef… aquellos en los que los concursantes van superando pruebas eliminatorias, aprendiendo técnicas, aplicando Psicologia competitiva, esforzándose para conseguir un premio que lance su carrera profesional. Es decir, holgazanes bastos de gran hermano que aspiran a vivir del cuento a la carpeta de spam por favor…

¿Como sería un concurso de este tipo para Triatletas? Bien, al lío:

1. Los Premios: se trata de un concurso con una serie de pruebas para lanzar la carrera profesional deportiva de un triatleta durante un año y que el ganador lo aproveche para despegar, por lo tanto podríamos estar hablando de un premio económico de 20.000 euros mínimo, un contrato de un año con la agencia IMG para promoción y marketing deportivo, y un reportaje de 6 páginas en una revista, la Finisher Triatlón por ejemplo…

2. Los Concursantes: pueden participar cualquier triatleta mayor de edad residente en España que no tenga un nivel de ingresos del triatlón superior a 10.000 euros anuales. Sería necesario un proceso de casting para cubrir 16 plazas entre hombres y mujeres. Quizás habría que plantearse tener 8 mujeres y 8 hombres cada uno con una clasificación distinta.

3. El Jurado: Serían necesarios 3 jueces que también hiciesen las veces de presentadores. Ellos estarían encargados de explicar las distintas pruebas, comprobar que se respetan las normar, juzgar el rendimiento de cada concursante y decidir a quién eliminar cada semana. Para que haya mejor criterio a la hora de juzgar, serían convenientes tener tres figuras que cada una representase un aspecto clave en el desarrollo del deporte profesional, que sería a un triatleta profesional consagrado, Javier Gomez Noya por ejemplo, un entrenador con amplia experiencia en la élite exento de favoritismos y no ligado a ninguna federación, y alguien que trabaje directamente en una empresa de marketing deportivo y que sepa lo que los patrocinadores y los medios buscan. triathlon-motivational-quote-sports-poster-print

4. Test de Habilidad: El concurso en sí sería como una concentración, o “Training Camp” elevado al cuadrado con eliminatorias. Uno de los aspectos a tener en cuenta sería la habilidad para aprender de cada triatleta. Puesto que una de las cosas que definen a un triatleta de calidad en la rápida capacidad de aprendizaje, debería de haber lecciones sobre técnica o habilidades acompañadas de un test de ejecución en el que se puntuaría a cada triatleta, otorgando beneficios a los más puntuados de cara a la prueba de eliminación.

5. Prueba Eliminatoria: Son aquellas que pondrán al límite a los triatletas para ir eliminando a aquellos con peor mentalidad, menor capacidad de sufrimiento, menor actitud competitiva o de esfuerzo. En este concurso no se trata de ver quién es el más rápido, sino quién es el más cualificado para convertirse en un triatleta de élite profesional. Por lo tanto, no se trata de ver quién es el más rápido en una prueba puntual sino quién es el más constante, el más equilibrado con mayor capacidad de aprendizaje y progresión.

6. Deliberación de los Jueces: Serían necesarios unos criterios neutrales a la hora de evaluar los rendimientos y que a la hora de juzgar a los concursantes, se les dijese las críticas o alabanzas de manera constructiva a la cara.

7. Emplazamiento de Producto y Patrocinadores: Serían bienvenidos como material para el concurso o pruebas todas aquellas marcas que lo deseasen. Por ejemplo, por ganar una prueba eliminatoria, se ganaría 1 semana gratis de concentración en el club de no sé dónde en no sé qué isla…o por ganar la prueba de mecánica la marca tal obsequia con 20 cámaras o tubulares gratis. O la prueba de nutrición estará patrocinada por tal marca. En fin, que las opciones en este sentido son bastante ilimitadas.

8. Las Habilidades: ¿Cuáles son los aspectos que definen a un triatleta de élite? ¿Cuáles son las habilidades que un triatleta necesita dominar para desenvolverse por el mundo como profesional? ¿Qué buscan los patrocinadores? ¿Qué actitud es la correcta para progresar año tras año? ¿Cuál es la mentalidad competitiva que te llevará al éxito? Todas estas preguntas y más deberían ponerse a prueba a lo largo del concurso. Las pruebas pueden tratarse de técnica, condiciones climatológicas adversas, distintos medios de mar, montaña, orientación, velocidad, resistencia, psicología deportiva, psicología de grupo, liderazgo de equipos, pruebas por equipos, mecánica, nutrición, planificación de competiciones, aeropuertos, viajes, idiomas, comidas extranjeras, etc.

¿Qué os parece mi idea? ¿Seguiríais un concurso así? 

Procesos psicológicos en lesiones crónicas deportivas

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Todo deportista que entrena sufre alguna lesión tarde o temprano por una amplia variedad de razones las cuales no voy a gastar caracteres mencionando aquí. De la misma forma que un pinche no llega a ser jefe de cocina sin antes haberse cortado el dedo picando cebollas o quemarse friendo patatas soufflé, uno no llega a acumular años de entrenamientos diarios sin alguna lesión. Aquí va un breve análisis de las fases psicológicas implicadas en procesos lesivos en deportistas analizadas desde un diseño de investigación no experimental exploratorio.

1. NEGACIÓN: Inicio de sensación de molestia o dolor durante un entrenamiento o al final del mismo (sobrecargas, distensiones, etc.) o a consecuencia de un traumatismo. La primera herramienta del deportista es pensar “esto no es nada” y seguir con los entrenamientos. Generalmente se comentará la molestia, se tratará de estirar la zona afectada, aplicar frío o calor, alguna crema o antiinflamatorio, pero no se interrumpirán los entrenamientos puesto que el dolor parece ser manejable.

2. SOLUCIÓN RÁPIDA: Cuatro días más tarde y la molestia no sólo no desaparece sino que aumenta a dolor agudo. El deportista admite la existencia de lesión y plantea una solución rápida con cierto optimismo. Por ejemplo, “un par de días sin nadar y poniéndome hielo“. Aparecen las primeras sensaciones de rabia en el deportista por saltarse un par de sesiones de entreno, que contrarresta con una dosis de positividad para aprovechar a entrenar otro tipo de ejercicios, por ejemplo, “en vez de nadar doblo de carrera que me viene bien, o hago una hora más de bici o gomas en seco”. El ritmo en la rutina de entrenamientos aún no ha sido interrumpido por lo que es relativamente fácil mantener la motivación, algo que suele ser admirado por los compañeros o entrenador y refuerza el autoestima del afectado. Por ejemplo, “ayer me rompí la clavícula pero hoy estoy haciendo rodillo”.

3. SOLUCIÓN RÁPIDA X N VECES: Puede que con parar dos días haya sido suficiente. Esos dos días habrán sido más provechosos si se ha asistido a un fisioterapeuta para tratar la lesión. Pero puede también, que dos días no hayan bastado y el dolor perdure. Es entonces cuando la solución rápida se prolonga N veces o días, es decir, se decide parar un día más o cuatro sin entrenar. En este punto se produce lo que yo denomino LA REGLA DE LOS 2 DÍAS ©  la cual estipula que se tardan dos días en perder la rutina de entrenamientos y dos días de forzarse para volver a recuperarla. Tras tres o más días sin entrenar (aunque sea una disciplina como puede ocurrir en el triatlón) el sujeto pierde esa energía moral y le da relativamente igual parar un día más sin nadar puesto que se acomoda en una nueva rutina. Generalmente se comete el error de rellenar las sesiones vacías, a las que no se asiste, con ver la televisión, o se plantean sesiones “fantasma” no cualitativas sin importancia (de hacer por hacer) en las que el deportista se ve solo sin el entrenador ni compañeros de grupo. Se prodruce otro efecto que yo denomino EFECTO DE PÉRDIDA DE LA MANADA™, que se explica de la siguiente manera: los humanos somos animales sociales que necesitamos tener la sensación de pertenencia a un grupo para sobrevivir a nivel psicobiológico, y para sentirnos completos a nivel más humanista (ver Pirámide de Maslow). Por ello, ver que el grupo de entreno al que estamos afiliados avanza sin nosotros mientras reposamos en el banquillo a menudo puede provocar sensación de pérdida, desorientación o tristeza.

4. MALA PRAXIS DE LOS ENTRENAMIENTOS: Propio de pensamientos tipo “Me duele pero ya no aguanto más sin entrenar“. El dolor lesivo se compensa con el bienestar psicológico que proporciona entrenar. El afectado compagina sesiones de entrenamientos con molestias en la lesión y se plantea hasta qué punto el dolor es psicológico y si desaparecerá si lo ignora.

5. ADMISIÓN DE LA GRAVEDAD DE LA LESIÓN: Se reconoce que la lesión no mejora y deben tomarse medidas drásticas. Se produce un bajón anímico que puede hacer sentir un poco deprimido temporalmente al afectado.

6. CONTACTO CON ESPECIALISTAS Y TRATAMIENTO: Aumento de la positividad, pensamientos tipo “vamos a hacer las cosas bien“. Ayuda restar importancia a la magnitud del factor tiempo. Generalmente implica diagnóstico, tratamiento y descanso de entrenamientos, por lo tanto, se produce ELONGACIÓN DEL DESENTRENAMIENTO, el cuál podría haberse evitado si el punto 6 se hubiese introducido en el punto 1. Es decir, por no querer perder un par de sesiones tras el primer síntoma de molestia, al final se pierden meses.

7. CRONICIDAD DE LA LESION: Si el Tratamiento inicial ha sido efectuado correctamente, lo normal es que haya sido efectivo y la lesión se haya curado. Sin embargo, puede que no haya sido efectivo por un enfoque erróneo. Es entonces cuando el afectado se planta a un mes con la lesión y se establece su cronicidad. Anímicamente supone un momento duro para el deportista puesto que es consciente de que su carrera deportiva se ve afectada. Se alternan estados anímicos de positividad excesiva y visualización del éxito futuro alternada con desesperación, negatividad y planteamiento del fin de la carrera deportiva.

8. RESIGNACION Y PACIENCIA: Tras un estado anímico similar al de un tiovivo, se resigna uno a aceptar que tiene que cesar el entrenamiento temporalmente para sanar la lesión. Se requiere mucha paciencia y confianza en que se curará la lesión con tiempo y se recuperará el estado de forma. Se olvidan los objetivos a corto plazo para dar importancia a los objetivos a largo plazo. Se adquiere conciencia reflexiva para mantener el positivismo y la confianza en que se hace lo correcto.

9. ESPECIALISTA BIS Y TRATAMIENTO BIS: Si el primer tratamiento no funcionó por diversos motivos, conviene buscar otra opinión y otro tratamiento. La experiencia previa puede ayudar a establecer un segundo tratamiento más certero. Se debe mantener la paciencia y el positivismo durante todo el proceso de segundo tratamiento para que sea efectivo.

10. SOBREPROTECCION DE LA LESION: Se prioriza curar la lesión y se protege de cualquier movimiento que duela, lo que en ocasiones puede desencadenar sobrecargas en los músculos compensatorios y desencadenar otro tipo de lesiones, o una mayor reducción del entrenamiento del necesario. Es el propio deportista el que decide sobre qué movimientos realizar o no desde un enfoque muy prudente.

11. CABEZA FRIA: Con el tratamiento, la paciencia y el reposo, la lesión empieza a sanar. Es frecuente la impaciencia para querer volver a entrenar en cuanto se nota mejoría aunque no se haya finalizado el tratamiento. El deportista volverá a planificarse los entrenamientos tirando a la alza, aunque aún persistan las molestias, por lo que será necesario frenarse a posta para evitar recaídas. La cabeza fría será esencial también para regresar a los entrenamientos de forma progresiva y con un proceso propio de rehabilitación una vez curada la lesión, sea cual sea el momento en la temporada.

24 horas son muy pocas

No me importaría ser vampiro para tener la tranquilidad de saber que el paso del tiempo es irrelevante para poder hacer todas aquellas cosas que me gustaría. Tener tiempo para hacer de todo y tiempo para perder el tiempo. Para mi, 24 horas son pocas. Yo crecí recopilando actividades como aquel novato que anda por la calle Gran Vía de Madrid recogiendo folletos de compro oro, 3×2 y leo el tarot; alargando la agenda a cambio de sacrificar la programación del club megatrix.

A día de hoy mi vida transcurre principalmente entre la mochila de entrenar y los libros. De la mesa a la piscina, de la piscina a la mesa y de la mesa al parque…(Ikea). Sin embargo, no hay que descuidar otros placeres de la vida, como el cursillo de Coaching que hice recientemente, otro cursillo al que me he apuntado en marzo, otro al que me quiero apuntar de repostería…

También me considero bastante autodidacta. Aprovechando que vivo en Pontevedra, me he propuesto aprender a cocinar pescado y marisco en sus diversas formas, desde el pulpo a feira hasta el sushi pasando por el ceviche.

Últimamente me gusta más el pescado y la carne me aburre….(risas) aunque eso suene muy mal lo digo en el sentido literal.

Para aquellos que digan que cocinar pescado es más complicado que freirse un filete de ternerita, recomiendo hacerlo en papillotte con unas hierbitas y unas cáscaras de cítricos en 10´ en el horno a 220º aprox, o al microondas, si es congelado, directamente sin descongelar, un poco de ajo y perejil por encima, cubrir, 5´ a potencia media+2´ a potencia máxima. Como dirían los americanos Delish!  (de delicioso) Eso sí, el Ribeiro Viña Senra menudo fraude de vino blanco…lo usaré para cocinar unas vieiras…