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Diarios de una bici de monte II (Golpe en el esternón)

Y llegó. La caída dolorosa. Encima cuando no estaba arriesgando. El manillar se torció con una piedra y caí con el esternón encima del puño del manillar, que estaba vertical desde el suelo. En aquel momento ocurren dos fenómenos; por un lado la contusión en sí misma, por otro, una respuesta de defensa del cuerpo para proteger lo que encierra la caja torácica. Lo que viene a continuación son unos minutos con los pulmones cerrados. A penas puedes respirar, hablar resulta imposible y sientes un dolor inmenso en el centro del pecho. El cuerpo te pide llorar de la misma forma que se lo pide a un recién nacido; para que entre aire en los pulmones.

Unos minutos más tarde pude empezar a andar empujando la bici. Otros pocos minutos más y estaba subiendo unos cuantos kilómetros en bici de montaña. Dolía, pero pensé que pasaría. 2h30 de BTT más tarde…a medida que se va enfriando el cuerpo el dolor es cada vez más insoportable.

Ha pasado más de una semana desde la caída y aún no hay un solo momento en el que no me duela ni note molestia. Duele al respirar, así que a partir de ahí, empieza a contar…

Me hicieron un TAC y no hay fractura. Que tome antiinflamatorios y que esté un tiempo sin hacer deporte, que el dolor puede durar semanas. No sé preocupe doctor, me saltaré las clases de aerobic…

Al tacto del esternón se nota dolor, y a nivel de la quinta costilla me noto una proturberancia y la propia costilla más salida que la del lado izquierdo. El traumatólogo, sin palpar, me dijo que eso es porque no somos simétricos. Por supuesto que no doctor, pero si es justo dónde me di el golpe, dónde tuve un moratón y dónde me noto tensión y presión como si me clavasen un puñal cuando me muevo, permítame que quepa la duda de que algó ahí ande descolocado.

Me está dificultando bastante los entrenos, puesto que nadando duele al empujar, realizar los volteos, tocar la pared…nadar a espalda y mariposa es imposible y nadar crol fuerte duele. La bici pues con la de carretera duele menos y en la carrera a pie duele más a medida que voy más rápido. Tumbada duele más que estando recta, por lo que para dormir es incómodo, y tumbarme boca abajo o de lado es peor aún. Cada vez que me río tengo que ponerme la mano en el pecho para sujetarme lo que sea que duele, lo mismo pasa cuando toso y estornudar causa tanto dolor que el propio cuerpo aborta el estornudo.

Puesto que no hay mucha información sobre este tema y la única solución que proponen los médicos es antiinflamatorios y reposo, he querido describir un poco las sensaciones por si a alguien le ocurriese lo mismo. Yo siento que por un lado ahí hay algo descolocado debido a la presión y tensión al moverme, quizás del cartílago que une la costilla con el esternón, aunque el médico dijo que una luxación en la costilla es casi imposible y que si es de cartílago el tratamiento sigue siendo reposo, y que por otro, puede haber algo a nivel de rotura de fibras musculares o de ligamentos. Seguiré entrenando con cuidado viendo como evoluciono.

 

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Diarios de una bici de monte

 

En mi cabeza se encuentran funcionando diariamente un cronómetro, un cuenta kilómetros, un gps, una calculadora, una base de datos y a veces, un piloto automático. Cada día cuento los kilómetros que llevo nadados, pedaleados, corridos y algunos días, hasta conducidos. De esos kilómetros, cronometro el tiempo que tardo en recorrerlos, calculo el tiempo que me llevará hacerlos en el día, identifico la posición en la que me encuentro, a veces tengo que recalcular la ruta, hallar la distancia más corta entre dos puntos, una mañana puedo orientarme en Pontevedra y esa misma tarde en Madrid, además de actualizar nuevos mapas. Todos estos datos se almacenan mediante un sistema neuronal por impulsos eléctricos en mi base de datos, y a veces, a veces estoy tan cansada que conecto el piloto automático.

Hace unas pocas semanas iniciamos los entrenamientos para la próxima temporada y ya hemos empezado a meter algo de carga nadando, lo que aderezado con rodajes de carrera y salidas en bici de montaña se traduce en días de cansancio.

La bici de montaña eh…¡qué bonito! ¡qué genialidad aprovechar el otoño para meter otra modalidad más!

Ufff

A ti cuando te preguntan, ¿salimos en bici de montaña? Tu piensas, sí claro, que yo de pequeña salía por allí por el pueblo los veranos con la pandilla de amigos; íbamos y veníamos al río y a por unos Calipos al bar. Lo que pasa es que luego te pasaste unos años subida a 23″ de echura sin amortiguación y para cuando te reencuentras con la BTT piensas, y este mastodonte, ¿a dónde va sin ruedas? (En el sentido irónico claro está). Te subes en ella y menuda sensación de lentitud. Aquello es cómo la primera vez que el hombre pisó la Luna (si es que la pisó), el pobre Armstrong pensando para sí, ¡bastante tengo con tener que desplazar semejante traje pesado con mi cuerpo y aún por encima voy dando botes super despacio!

Y eso que dicen que montar en bicicleta nunca se olvida…yo el año pasado hice el camino de Santiago desde Roncesvalles y cuando me subí el otro día era cómo empezar desde cero. Me daba miedo cualquier suelo que no fuese asfalto. Eso sí, al tercer día ya descendía sin a penas tocar el freno y a posteriori me metía una hora extra de asfalto con la rueda trasera pichada…

Estas son las reglas que he aprendido hasta ahora:

  1. La BTT es cómo un tractor (amarillo)
  2. No tocar el freno
  3. Deja tus pensamientos atrás y concéntrate sólo en el camino por el que vas
  4. Por mucho taco de caucho que tenga la rueda, lleva cámaras por si pinchas

Continuará…