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Into The Woods. Disney vs. Disney.

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Lo confieso, soy de la generación Disney. La primera película que vi en el cine fue Parque Jurásico, la segunda El Rey León y la tercera Pocahontas. De todas ellas, me dió pena salir del patio de butacas para abandonar esos mundos y pisar sobre el asfalto madrileño. Y es que hay que reconocer que el mundo es mucho más bonito cuando tienes un sauce llorón al que contarle tus movidas, que suelta hojas doradas al viento, o un sabio mandril con quien poder sentarte a mirar las estrellas a falta de abuelo o el típico animal positivo que siempre te canta canciones para alegrarte la existencia, ya sea un facochero y un suricato que te cantan Hakuna Matata, el perezoso de Ice Age, el burro de Shrek o el muñeco de nieve de Frozen.

Y he disfrutado en plenitud de la magia Disney, de ver los VHS desde Fantasía en adelante, de visitar Disneyland en Orlando, la tienda Disney en la quinta avenida de Nueva York y hacerme la foto con el abrigo de Cruela de Vil o comprar los peluches mejor fabricados que he tenido, el espectáculo sobre hielo de La Bella y La Bestia y llevarme de recuerdo a Chip, la tacita de té rota feliz, las canciones de Frozen en Spotify…

También he tenido mi etapa de rebeldía, del “esto no es Bambi” e incluso de escribir mi propio poema, en inglés, que a continuación copio:

Fuck you, Disney
For the World you taught doesn’t exist,
For the illusions of death to us part,
For believing soulmates are for each one of us,
For perfect faces to fall in love.

Fuck you, Disney
For a World with an entrance fee,
For a fantasy with a season pass
For a merchandised dream land.

Fuck you, Disney
For hope is all I hold
For devastation after expectancies not made
For a love that doesn’t correspond.

La verdad que el segundo párrafo tiene la ironía muy bien puesta.

Ayer vi Into The Woods con grandes actuaciones de Meryl Streep que nunca defrauda ni cantando. De expresión camaleónica y detallista de pies a cabeza, con una belleza peculiar que trasciende las arrugas en su rostro y nace de su actitud. No la conozco personalmente, pero siempre logra transmitir incluso en las entrevistas. El otro personaje digno de mención es el chavalín que hace de Jack y las Judías, Daniel Huttlestone, con una voz llena de color, así como Lilla Crawford en el papel de Caperucita Roja. Es evidente que es más fácil buscar voces talentosas entre un casting de niños que entre papeles para adultos donde pesa más el nombre del actor que su talento musical.

La película empieza entrelazando cuentos paralelos unidos por la maldición de una bruja, con cada personaje cantando lo que desean y el guión se desarrolla como cualquier cuento de comieron perdices y vivieron felices hasta la mitad de la película.

***SPOILER*** Cuando crees que la historia ha terminado, el cuento sigue. Y sigue para los adultos. Claro que uno ya debería haberse dado cuenta de la ironía en la historia durante la canción a dúo de los dos príncipes, en concreto cuando uno se abre la camisa, y el otro le mira y se la abre también de la forma más falsa. El desengaño amoroso de Cenicienta, el beso de la mujer del panadero con el príncipe y su posterior fallecimiento, la muerte de la madre de Jack (pero de esto ya estábamos curados en salud gracias a Bambi), el rechazo del panadero al ser padre viudo, Caperucita huérfana y la duda de Jack sobre si perdonar la vida al gigante que les acecha. En fin, la vida misma, que no es ni blanca ni negra, sino un espectro de grises.

La moraleja y el guión se completa al final de la película, cuando cantan “No one is alone” lo que serían los adultos hacia los niños y de la cuál debemos quedarnos con las siguientes frases:

“Nadie está solo; de verdad, nadie está solo.”

“La gente comete errores. Padres, madres, la gente comete errores.”

– “Las brujas pueden tener razón, los gigantes pueden ser buenos. Tú decides lo que está bien y lo que no”

Y ya como colofón final, por si no había quedado clara la moraleja, la canción de “Children will listen”, donde aquí ya no es el mensaje del adulto hacia el niño sobre lo que la vida verdaderamente es, sino un mensaje de Disney hacia los adultos:

“Cuidado con las cosas que dices, los niños escucharán. Cuidado con las cosas que haces, los niños verán y aprenderán. Guíales por el camino, los niños escucharán. Los niños mirarán hacia tí para ver qué camino tomar, aprender qué ser. Cuidado antes de decirles “escúchame”, los niños escucharán. Cuidado con lo que desees, los deseos son niños. Cuidado con los caminos que tomes, los deseos se convierten en realidad pero no son gratis. Cuidado con hechizos que lances, no sólo en niños. Algunas veces estos hechizos pueden durar, más allá de lo que puedas ver, y girarse contra ti. […] ¿Qué le dejas a un hijo cuando mueras? Sólo las cosas que le metiste en su cabeza”.

Disney, que empezó jugando en blanco y negro con Pluto y el Pato Donald y poniendo animación a grandes composiciones orquestales en Fantasía; compañía a la cual se la ha acusado de incluir elementos fálicos subliminales en películas como en Aladín (lo sé porque yo hice un trabajo para la universidad sobre esto) se reinventa ahora para decir “No me echéis las culpas a mi por la educación de vuestros hijos, es responsabilidad vuestra”.

Pero como dije antes, la vida ni es blanca ni es negra, sino gris, y en saber apreciar lo bueno de cada cosa está la virtud. Disney ha creado más magia por el mundo que David Copperfield. Ser capaz de apreciar la fantasía sin perderse en ella enseña a ver el mundo con buenos ojos, a admirar las cosas bonitas que dilatan las pupilas y abren sonrisas, apreciar cuando alguien tiene buen corazón sin olvidar que hay que caminar con paso firme y templanza cuando las cosas no son como desearíamos. 

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Teoría sobre “Love Theme” de Vangelis y “Can’t Take My Eyes Off Of You” de Frankie Valli and The 4 Seasons

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Hoy estoy lo suficientemente inspirada como para volver a escribir en el blog, y, por qué no, hablar de música.

Hace unos años cuando estudiaba el grado, tuve la oportunidad de escoger una optativa que eso no era una asignatura, era un regalo. De esas asignaturas que volverías a repetir. “Bandas Sonoras del Cine”, ni más ni menos, impartidas por un profesor primerizo con experiencia como compositor musical en la industria.

Que te recuerden cómo usar el oído cuando el sentido principal es la visión, es un regalo. Entrenar la capacidad de escuchar lo que ocurre a tu alrededor y a la vez ser capaz de mantener la vista en otra actividad y los pensamientos en otro diálogo aporta una sensación de conciencia de lo que te rodea que aporta una realización positiva, un vivir el momento. A veces, ese instante puede regalarte coincidencias curiosas, como una propia banda sonora real en un determinado momento de tu vida con letras que pueden intensificar las emociones.

No me voy a enrollar porque este post no es un simposio sobre bandas sonoras del cine, pero acercaré mi propósito recordando aquella anécdota en la que en el proyecto final de la asignatura, hice un estudio sobre las bandas sonoras de las películas de James Bond. Todas. Las 22 en total, porque era el 2009 y la de Skyfall aún no la habían estrenado.

Una de mis teorías fue la de que la banda sonora icónica, la que suena cuando se ve cómo dispara desde el cañón de la pistola, de Monty Norman, que en principio estaba inspirada en una canción india “Good Sign, Bad Sign” de la película “A House for Mr Biswas”, guardaba tonos armónicos y de instrumentos muy similares a los empleados anteriormente en el Spaguetti Western de Clint Eastwood, y que eso podía ser un simbolismo entre el carácter de James Bond británico con el Cowboy americano. 

Obtuve un sobresaliente en ese trabajo pero lo que más me gustó, fue el reconocimiento del profesor a decir, llevo años estudiando las bandas sonoras de James Bond y nunca se me había ocurrido esa idea.

Total, que aquí estoy con otra idea de nuevo. Sin profesor ni oficio. Pero lo publico aquí, porque para que esté en mi cabeza, mejor que esté en la cabeza de alguien más. 

De sobra conoceréis la película de Blade Runner con la banda sonora de Vangelis. Y sino, merece la pena. Considerada una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia. Vangelis es un compositor griego conocido por su técnica con la electrónica y los sintetizadores para crear ambientes. Vangelis es también el compositor de la banda sonora de Carros de Fuego, película indiscutible si eres atleta.

“Love Theme” es quizás la composición más destacada de Vangelis en Blade Runner y yo cada vez que la escucho, no puedo evitar acordarme de la letra “Can’t take my eyes off of you”, versionada en muchas otras películas. Por más que busco, no encuentro en internet un estudio que apoye mi idea, ni el whatsapp de Vangelis para preguntarle yo misma, pero aquí os dejo con los videos para que los valoréis vosotros mismos.

“Love Theme” de Vangelis fue compuesta en el año 1982, y si escucháis con atención desde el segundo 00:13, podréis cantar, de forma más lenta, la canción de “Can´t take my eyes off of you”, originalmente compuesta por Frankie Valli and The 4 Seasons en el año 1967, segundo 00:15.

Concierto de Pablo Alborán

La vida debería ser como un concierto de Pablo Alborán…bueno literalmente, no, pero a ver si captáis mi idea. Hablo de los ideales. En la vida hay que tener ideales y parte de ellos deben ser románticos. ¿Por qué? Enamórate y lo entenderás.

Uno debe aspirar a ser capaz de cantar las emociones hasta que le llamen “loco” y no flaquear en el intento, porque es en la locura dónde ocurre la magia, dónde uno se sale de la cuadrícula de lo que marca la vergüenza y el sentido del ridículo y es ahí cuando uno empieza a sentir que se abre al mundo, se empapa de él y se siente vivo. Uno debería levantarse todas las mañanas de la misma forma que la mañana tras el concierto, con la miel en los labios pidiendo más.

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Que te venga un hombre en condiciones, con presencia, con su pelito bien cortado y peinadito hacia arriba, la barbita cuidada de tres días, una camiseta de icono original bien planchada, unos vaqueros marrones a juego con el castaño de su pelo y unas converse, a tocarte la guitarra española agarrándola con unos brazos fuertes, y cantarte con arte y dulzura palabras que hablan de amor, hace que te enamores. Si luego ya te invita a cenar, te acerca la silla para que te sientes, te sirve una copa de vino tinto, te coge de las manos y te dice “No aguantaré sin tí, no hay forma de seguir, así” entonces te acabas de enamorar de Pablo Alborán. Pon un Pablo en tu vida.

Por supuesto que Pablo es parte de un negocio multimillonario. Lo que él hace en el escenario tiene que dar para el sueldo de mucha gente a su alrededor. Uno no se levanta así todas las mañanas rompiendo corazones por doquier sin el trabajo de un estilista detrás.

Su nombre artístico es aún más interesante. De nombre de pila Pablo Moreno de Alborán Ferrándiz (que vaya nombres se gastan en Andalucía),  Pablo Alborán es como un juego de letras (casi) especulares sonoras. Su nombre suena y combina tan bien como su voz con el pelo castaño y sus vaqueros marrones.

Físicamente podría considerarse el Ryan Gosling español y musicalmente, un futuro Luis Miguel. Uno no llega a sumar 30 discos de platino en Europa en poco más de dos años y acaparar un rango de edad femenino desde la niñez de aquellas que cantan en el coche con sus madres hasta las que aún han bailado el chotis con sus maridos en el prado de fiestas este verano sin llevar de serie cierto talento musical antes que la discográfica comercial. En efecto, Pablo no sólo canta, sino que toca la guitarra, el piano, juega con la voz, baila y te versiona “La Vie En Rose” en francés con un acento más que aceptable. Y es que Pablo -encima- tiene raíces francesas. Ya sé, mujer, que ya te lo estás imaginando en un café de París.

Agradecí la puntualidad del concierto. A las diez en punto. Para una chica madrileña como yo, curtida en conciertos, como en el de los Backstreet Boys haciendo cola cuatro horas antes para entrar y después esperando cuarenta minutos de retraso, es de agradecer. Dos horas de espectáculo en directo bien elaborado, cercano al público, sin grandes florituras porque no va con su estilo pero intenso. Es de esos artistas sólidos que el panorama español musical necesita y que tienen mucho que aportar.

Ganar Dinero en Internet

Michael Phelps fotografiado por Annie Leibowitz para un anuncio de Louis Vuitton. La antítesis de este post.

Inexorable. Qué bella palabra. Significa inevitable. Pero suena mejor. De inexorable crecimiento podríamos describir los negocios en internet. O mejor dicho, los e-negocios. E-business.

A ver, ¿Quién no quiere ganar dinero con el mínimo esfuerzo? Pues ahí yace la magia de internet. Se trata de un universo paralelo al real, aunque siendo virtual es más palpable que la constelación de Vulpécula de la cuál no has oído hablar nunca y que significa Zorra o Raposilla. Ya sabes, un nuevo insulto. “¡Vulpécula! ¡Que eres una vulpécula!”

Que en primero de carrera de comunicaciones, en la asignatura Intro to Media 1.0 me explicasen los beneficios de internet como fuente de información está muy bien, pero a estas alturas del percal yo diseñaría una nueva asignatura que se denominase <<cómo hacerte millonario en un sólo click 3.0>>. Cómo trabajo para casa, analizaremos este video.

http://vube.com/Espaiderman/0cs6h68q1I/L/vote?t=s

Empieza bien, con un temazo de Will Smith, “Gettin´Jiggy Wit It”, el cuál conozco muy bien porque cuando estaba en 2º de la ESO hicimos un baile para el Concurso de Talentos con compañeras del colegio y aún recuerdo unos pasos. Vale, habéis captado mi atención nostálgica. Y ahora me sacáis a Spiderman entrando con una maleta en un hotel. Esto promete alguna risa que otra, aunque sólo sea por ser ridículamente malo el video. Entra en escena Batman. Batman y Spiderman se reencuentran y mantienen un romance en la playa que ni en el comienzo de la película de Grease. Salen los créditos y dicen: “Justin Bieber, si estás leyendo esto, TE QUIEROHHH”.

Pues si votas esto estás contribuyendo a que ganen $10.000. Analicemos costes de producción:

– 2 canciones, sin pagar derechos de autor.

– Tres amigos, uno de ellos que trabaje en un hotel.

– Dos disfraces. NOTA: ANONIMATO.

– iPhone 4. Esto ya encarece el precio. A no ser que te lo haya regalado la compañía por solicitar portabilidad. O que lo hayas robado y liberado.

– Software edición de vídeos Sony Vegas Pro 12, que seguro puedes descargar gratis en la web de Softonic.

– Internet. Gratis si es con Wifi de algún sitio.

Por si no habeis captado la idea aún…que te escondes tras una máscara, haces el mongui, consigues que te voten en internet y ganas dinero. Si encima te atreves a poner tu propia cara a la vista y tienes algo de talento, como esta tipa, quizás te conviertas en el próximo Justin Bieber.

http://vube.com/msxjeni/NZ3IuzJtHH?t=s

Hasta hace unos años, un músico tenía que conseguir que una discográfica escuchase su pista y se la comprase para empezar su carrera profesional. Un escritor tenía que conseguir que una editorial le leyese la novela y se la comprase. Un periodista, que un periódico le comprase la historia. Un fotógrafo, lo mismo. Hoy en día, no. Basta con subir un video en Youtube o publicar algo en tu blog. Es gratis, y, si te atreves a diseñar tu propia página web, puedes hasta hacer de tu opinión subjetiva, una legítima. Puedes vender tus creaciones caseras artísticas de papel de periódico reciclado por internet y montar tu propio negocio. Puedes hacerte fotos, retocarlas con Instagram y pasar por modelo, conseguir seguidores en Twitter y crear tu propio valor añadido al cual querrán asociarse marcas y ganar dinero.

Antes, para ser una celebrity, tenías que hacerte fotografías analógicas con algún director de cine en algún bareto de Nueva York. Si la foto te la hacía Andy Warhol y salías junto a Woody Allen, posiblemente estés leyendo este post desde tu cama ovalada con sábanas de seda en tu penthouse de la quinta avenida con vistas a Central Park. Hoy en día basta con ser originalmente activo en Twitter y publicar #tunicho para hacerte famoso.

¿Tienes internet y aún te quejas del paro?

La fuerza para recordar que la vida es muy frágil

Give all of us gathered here tonight, the strength to remember that life is so very fragile

Friday Night Lights

Sendos acontecimientos han hecho sombra esta semana sobre nuestros compañeros que viven al noroeste de nuestro país. Uno, el accidente de tren descarrilado que se ha cobrado la vida de un gran número de personas, algunos conocidos de amigos, y el otro, la desaparición de tres montañeros tras haber hecho cumbre el pasado domingo en el pico Gasherbrum 1, montaña del Karakórum situada en el norte de Pakistán. Entre ellos se encontraba Abel Alonso, vigués, fisioterapeuta, marido, padre, deportista y más allegado.

No es la primera vez que empleo este discurso de la serie de televisión americana Friday Night Lights, pero en estos momentos me acuerdo de estas brillantes frases que nos recuerdan lo frágil y especial que es la vida. Cada uno tiene afinidad por ciertos sueños, y cada uno decide cómo arriesgar su vida y hasta dónde. Eso debemos aceptarlo por mucho que pensemos qué haríamos nosotros en su lugar. Podríamos preguntar al conductor del tren si merecía la pena ir por encima de la velocidad indicada, si merecía la pena presumir en Facebook de haber alcanzado “x”km/h, y también podríamos preguntar a Abel si merecía la pena hacer cima a los 8.068m. Sólo nos queda aceptarlo y quien haya tenido la suerte de ser amigo de Abel, que guarde con cariño las muchas lecciones que aprendió de él.

Desde aquí mi apoyo y ánimo a los familiares y amigos que están sufriendo estos días.

Todos nosotros en algún punto de nuestras vidas nos caeremos, nos caeremos todos. Debemos llevar esto en nuestros corazones, que lo que tenemos es especial; que nos puede ser arrebatado, y que cuando nos haya sido arrebatado, seremos puestos a prueba. Seremos probados hasta lo más profundo de nuestro alma. Es en estos momentos, es esta pena, lo que nos permitirá mirar dentro de nosotros mismos.

Spain´s Next Top Triathlete

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Ahora que la franquicia Masterchef ya ha desembarcado en España y TVE se va a encargar de darle ese toque español para quitarle la gracia, creo que ya estáis preparados para que comparta con vosotros una de mis elucubraciones de bombera.

Me confieso una fan de los concursos tipo reality, tipo Masterchef, America´s Next Top Model, Next Great Baker, Next Iron Chef… aquellos en los que los concursantes van superando pruebas eliminatorias, aprendiendo técnicas, aplicando Psicologia competitiva, esforzándose para conseguir un premio que lance su carrera profesional. Es decir, holgazanes bastos de gran hermano que aspiran a vivir del cuento a la carpeta de spam por favor…

¿Como sería un concurso de este tipo para Triatletas? Bien, al lío:

1. Los Premios: se trata de un concurso con una serie de pruebas para lanzar la carrera profesional deportiva de un triatleta durante un año y que el ganador lo aproveche para despegar, por lo tanto podríamos estar hablando de un premio económico de 20.000 euros mínimo, un contrato de un año con la agencia IMG para promoción y marketing deportivo, y un reportaje de 6 páginas en una revista, la Finisher Triatlón por ejemplo…

2. Los Concursantes: pueden participar cualquier triatleta mayor de edad residente en España que no tenga un nivel de ingresos del triatlón superior a 10.000 euros anuales. Sería necesario un proceso de casting para cubrir 16 plazas entre hombres y mujeres. Quizás habría que plantearse tener 8 mujeres y 8 hombres cada uno con una clasificación distinta.

3. El Jurado: Serían necesarios 3 jueces que también hiciesen las veces de presentadores. Ellos estarían encargados de explicar las distintas pruebas, comprobar que se respetan las normar, juzgar el rendimiento de cada concursante y decidir a quién eliminar cada semana. Para que haya mejor criterio a la hora de juzgar, serían convenientes tener tres figuras que cada una representase un aspecto clave en el desarrollo del deporte profesional, que sería a un triatleta profesional consagrado, Javier Gomez Noya por ejemplo, un entrenador con amplia experiencia en la élite exento de favoritismos y no ligado a ninguna federación, y alguien que trabaje directamente en una empresa de marketing deportivo y que sepa lo que los patrocinadores y los medios buscan. triathlon-motivational-quote-sports-poster-print

4. Test de Habilidad: El concurso en sí sería como una concentración, o “Training Camp” elevado al cuadrado con eliminatorias. Uno de los aspectos a tener en cuenta sería la habilidad para aprender de cada triatleta. Puesto que una de las cosas que definen a un triatleta de calidad en la rápida capacidad de aprendizaje, debería de haber lecciones sobre técnica o habilidades acompañadas de un test de ejecución en el que se puntuaría a cada triatleta, otorgando beneficios a los más puntuados de cara a la prueba de eliminación.

5. Prueba Eliminatoria: Son aquellas que pondrán al límite a los triatletas para ir eliminando a aquellos con peor mentalidad, menor capacidad de sufrimiento, menor actitud competitiva o de esfuerzo. En este concurso no se trata de ver quién es el más rápido, sino quién es el más cualificado para convertirse en un triatleta de élite profesional. Por lo tanto, no se trata de ver quién es el más rápido en una prueba puntual sino quién es el más constante, el más equilibrado con mayor capacidad de aprendizaje y progresión.

6. Deliberación de los Jueces: Serían necesarios unos criterios neutrales a la hora de evaluar los rendimientos y que a la hora de juzgar a los concursantes, se les dijese las críticas o alabanzas de manera constructiva a la cara.

7. Emplazamiento de Producto y Patrocinadores: Serían bienvenidos como material para el concurso o pruebas todas aquellas marcas que lo deseasen. Por ejemplo, por ganar una prueba eliminatoria, se ganaría 1 semana gratis de concentración en el club de no sé dónde en no sé qué isla…o por ganar la prueba de mecánica la marca tal obsequia con 20 cámaras o tubulares gratis. O la prueba de nutrición estará patrocinada por tal marca. En fin, que las opciones en este sentido son bastante ilimitadas.

8. Las Habilidades: ¿Cuáles son los aspectos que definen a un triatleta de élite? ¿Cuáles son las habilidades que un triatleta necesita dominar para desenvolverse por el mundo como profesional? ¿Qué buscan los patrocinadores? ¿Qué actitud es la correcta para progresar año tras año? ¿Cuál es la mentalidad competitiva que te llevará al éxito? Todas estas preguntas y más deberían ponerse a prueba a lo largo del concurso. Las pruebas pueden tratarse de técnica, condiciones climatológicas adversas, distintos medios de mar, montaña, orientación, velocidad, resistencia, psicología deportiva, psicología de grupo, liderazgo de equipos, pruebas por equipos, mecánica, nutrición, planificación de competiciones, aeropuertos, viajes, idiomas, comidas extranjeras, etc.

¿Qué os parece mi idea? ¿Seguiríais un concurso así? 

Una Triatleta en el Mallorca- Celta

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Una explanada relativamente pequeña, dos puertas opuestas y un esférico es todo lo que se necesita para jugar al fútbol. Un lago, mar o río, una carretera y una calle de dimensiones kilométricas, además de una bicicleta y demás complementos aleatorios del tipo gafas para el agua, casco por seguridad y zapatillas es lo que se necesita para hacer un triatlón. Podrías jugar al fútbol descalzo en una playa o hierba, en cambio practicar triatlón descalzo no es muy recomendable para pedalear o correr kilómetros seguidos.

Alrededor de la explanada puedes construir cuantas gradas quieras, puedes albergar desde 20.000 personas hasta 150.000 como ocurre en el estadio de Reungrado Primero de Mayo, en Corea del Norte, pasando por los más de 99.000 del Camp Nou o más de 85.000 en el Bernabeu. En cambio, las gradas más elevadas que he visto en triatlón tenían 6 filas en el campeonato de Europa de Pontevedra. Puedes cobrar entrada a 20.000 personas en fútbol pero en triatlón quizás no vendas ni una. Con suerte, un grupo de transeúntes se pararan a lo largo de un circuito a ver triatletas pasar. Algunos aplaudirán, otros se quejarán del tráfico cortado.

Puedes entrenar fútbol en un parque público gratis. Entrenar la natación gratis puedes, en el mar y en verano según en qué regiones.

Cada partido de fútbol tiene 15 minutos de descanso en los cuales es típico que esos mínimo 20.000 espectadores gasten dinero en perritos calientes, salchichas alemanas, hamburguesas, bocatas, palmeras de chocolate y bebidas. En un triatlón es difícil ver una carpa que venda comida y bebida a los espectadores, y dudo que los padres quieran comprar barritas energéticas y probar el último sabor de isotónico en el mercado.

Ver un partido de fútbol no requiere mayor cansancio que el subir dos o tres pisos de escaleras, pasar sentado una hora y media, y volver a bajar las escaleras, mientras que aquellos que acúden como espectadores a un triatlón acaban con fatiga e hinchazón en las piernas por pasar horas de pie realizando desplazamientos de un punto a otro del circuito bajo el sol, viento o lluvia, por no contar el posible madrugón que se hayan tenido que meter.

Rodeando al estadio de fútbol se pueden encontrar tiendas en las que adquirir camisetas de los jugadores, bufandas, banderillas, algunas hasta gratis para animar, precios asequibles desde 10 euros hasta 70 euros las camisetas más caras…rodeando la zona de boxes puedes adquirir calcetines de compresión por 80 euros, monos de competición por 150 euros, neoprenos por 500 euros…

En un estadio de fútbol, a los espectadores les quitan los tapones de las botellas para que no los tiren al campo… los triatletas tiran botellas de agua sin tapón practicamente llenas fuera del circuito.

En un estadio de fútbol tienes dos pantallas grandes con el marcador y repeticiones de las jugadas, en un triatlón tienes al entendido de al lado con un cronómetro diciéndote la diferencia del tiempo entre cabeza y el grupo perseguidor.

Los estadios están habilitados con zonas especiales para los medios de comunicación con fotógrafos a pie de campo, la televisión, la prensa en tribuna con enchufes de electricidad para conectar los portátiles…en un triatlón tienes a nuestro “Parrita” con la cámara de video en mano discutiendo con los organizadores para grabar la carrera, así como medios electrónicos cuya crónica a menudo está viciada por “favoritos” de ciertos grupos de poder.

Alrededor del campo hay carteles de publicidad estratégicamente colocados para que se les vea a través de la televisión…en el área de transición y zona de meta nosotros tenemos banderolas y vallas que pueden caerse si sopla el viento con fuerza, además de una retahíla de criterios que limitan la publicidad que un triatleta puede llevar en competición.

   ¿Y aún nos preguntamos por qué el fútbol mueve tanto dinero y el triatlón en España no es profesional?

Respecto al partido en sí, el Mallorca – Celta, fuí a verlo con un mallorquín y un gallego. Yo, como madrileña y no aficionada, al menos pude ver cómo el Mallorca marcaba un gol en el último minuto y el estadio se emocionaba, la mascota disfrazada de diablo estallaba de euforia, los jugadores se quitaban la camiseta -¡Por fin!- y hacían realidad aquello que tarareaban al inicio del partido “Sí se puede”.