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1ª en el Triatlón de Andratx

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El pasado domingo competí en el triatlón de Andratx para hacer el entreno de calidad del fin de semana aprovechando que todos mis compañeros del equipo M3T – Mallorcatraining competirían también por ser campeonato de baleares.

1053329_398947123559665_1007434257_oPara el segmento de natación había que dar dos vueltas para completar los 750m. Las chicas salíamos 2 minutos después de todos los hombres, y, aunque eso supuso que antes de la primera boya ya les estaba alcanzando, me lo tomé como un buen simulacro para nadar levantando la cabeza viendo los huecos dentro del grupo por los que pasar y tratando de hacer las boyas lo más rápido posible entre una multitud de triatletas que alcanzaba un radio de varios metros. La buena noticia es que no sentí molestias en el hombro y sentí que agarraba el agua con más fuerza, terminando este segmento ya en primera posición femenina.

1017662_10201714451406344_375938771_nEl ciclismo se realizaba en tres vueltas con una subidita cada una. Como no podía ir a rueda de chicos, traté de llevar buen ritmo sin flaquear con cuidado de los grupos que me iban adelantando. Recién estrenaba la postura nueva tras el bike fitting que me hizo Jon de Bicimetrics en la Orbea de Bimont y me adapté rápido, pero eso ya es otro post…

Al final del día todo se resume a esto; ser capaz de disfrutar de tu rendimiento con un gran equipo de amigos.

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Grand Prix de Les Sables D´Olonne

Ya casi está. La fase final de rehabilitación; la reincorporación a los entrenamientos. Una fase delicada por ser susceptible de recaídas. “El cuerpo te pedirá más, pero ten la suficiente fuerza de voluntad como para hacer menos” fueron las sabias palabras del Dr. González, mi traumatólogo. En teoría, no debería competir hasta dentro de un mes mínimo, pero en la práctica…en la práctica estaba aterrizando en París esperando a ser recogida por mi equipo francés. Ya estaba inscrita desde hacía tiempo y si no asistía, el equipo entero no podría participar y perderían el dinero. Yo debía salir aunque luego me retirase, pero afortunadamente no tuve molestias durante el triatlón y pude terminar.

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Siempre es buen momento para darse un paseo por París, aunque sea en furgoneta atravesando la ciudad con tráfico denso. Yo había vivido allí en la primavera del 2008 y desde entonces no había vuelto. Después viajamos más de cinco horas hasta Les Sables d´Olonne, al suroeste de Francia. Una vez allí fuimos a correr las chicas y yo por un caminito de tierra al lado del Atlántico para activar las piernas tras el viaje, y después un poco de bici para reconocer el circuito. La temperatura del agua era de 16 grados, pero allí estaban los niños en calzoncillos bañándose y corriendo por la arena como sacados de un lienzo de Sorolla.

El horario francés me sienta bien para descansar y recuperar horas de sueño. Me desperté a la mañana siguiente con tiempo para realizar media hora de estiramientos antes de desayunar…quizás debería hacer eso todas las mañanas en casa…ponerle un candado a la cocina y a internet hasta las 9 de la mañana…¡Cómo aprovecharía las mañanas!

El ambiente que se respira antes de un Grand Prix es relajado, cada equipo tiene una zona de transición asignada y los técnicos, Laurent y Benjamin, están pendientes de ayudarte en todo lo que necesites. Esta vez me nombraron a mi capitana del equipo para firmar el control de jueces, escoger cajón de salida y traducir los mensajes del francés al inglés.

Desde línea de salida al agua había que correr 100m de playa, que no es que sea mi especialidad (aún) y hacer el delfín contra las olas, que es un gesto que quería evitar para mi hombro, por lo que salí de la natación en la posición 34, 1´30″ más lenta que la primera. Tampoco me preocupa dado que este año he pasado más días sin nadar que nadando y sólo llevaba una semana haciendo 2000m diarios variados y suaves. No me dolió el hombro nadando con neopreno en el mar y eso era lo más importante.

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Me subí a la bicicleta y sólo pensé en remontar. Eran 5 vueltas de 4.4km con bastantes giros, un poco de subida, bajada y asfalto mojado por llovizna…¡A disfrutar! Parcial número 14, que a excepción de dos escapadas, me situa en los mismos tiempos que el grupo principal. Como de costumbre, las chicas a rueda esperando que haga el trabajo la motivada de turno como yo.

Carrera a pie en la que me encontré pesada y no hay nada mejor que ese momento en la vida para darte cuenta de dónde estás, a dónde quieres llegar y la distancia que te queda por recorrer…literal y metafóricamente hablando.

Entre en meta en 22ª posición, puntuando para mi equipo que ascendía a 7ª puesto en el ranking y tras un buen trabajo del resto de mis compañeras de equipo.

Después del triatlón fuimos en furgoneta hasta Autun, ciudad muy bonita de estilo medieval amurallada de donde es mi equipo francés. Allí pasamos la noche Sarissa y yo en casa de un matrimonio de dos triatletas del equipo, veteranos ya que participarán en el Ironman de Niza, él con 66 años! A la mañana siguiente nos acercaron a París para tomar el vuelo de vuelta a casa. Agradecerles enormemente el favor. Bon courage!

Grand Prix Lyonnaise des Eaux à Dunkerque avec l´Autun Triathlon

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Mi hombro no esta curado aun, y mi estado de forma en bici y a pie tambien se han perjudicado con tanta discontinuidad. Lo mas sensato era cancelar todas las competiciones hasta tener el hombro curado completamente, vaya usted a saber cuando…pero una parte de mi se resistía a cancelar Dunkerque. Quería debutar en el Grand Prix francés con mi equipo el Autun Triathlon y mi cabeza me pedía competir, volver a experimentar el triatlón, aunque sólo fuera un breve paréntesis entre toda la neblina de mi tendinosis. La última vez que había nadado fue al día siguiente del triatlón de Fuente Álamo, hace un mes, que llore lágrimas dentro de la piscina por el dolor. Este pasado jueves probé a nadar, 1500m; el viernes probé otra vez, 2500m y el sábado 1000m. No siento mucha molestia nadando pero al enfriarse el hombro vuelve a chillar un poco.
Sonó el despertador a las 5 de mañana del sabado. Debía volar a París con escala en Barcelona. Llegué con tiempo para facturar la bici con Vueling, pero el que me atendió me dijo que como había que enviar la bici por la cinta de equipajes especiales, y que la cinta abierta a esa hora estaba muy lejos, que esperase un rato a que abriesen una cinta más cercana a las 6.30 que me daría tiempo. Evidentemente, no dio. No para mi, sino para la bicicleta. Al llegar a Barcelona me informaron que mi bici seguía en Madrid. Llamé a mi equipo francés para que me prestasen una bici y a Óscar que también vendría a Dunkerque más tarde, para que me llevase otro par de cada material de competición (zapatillas de correr, zapatillas de bici, neopreno y gafas de nadar). Pero el universo tiene un sentido del humor curioso y la maleta de la bici de Óscar con todo el material no le llego tampoco en su vuelo.
Lección #1 del Triatleta viajero: lleva en el equipaje de mano el material de competición.
Me sentía como cuando debutas en triatlón con todo nuevo y prestado. Laurent, el técnico de mi equipo, me prestó su bicicleta; Julienne, otra compañera del equipo, me presto un neopreno y gafas de nadar; la madre de Julienne, las zapatillas de bici y los pedales Speed Play, que era la primera vez que los usaba, y Óscar me compro unas zapatillas rápidas que estaban de oferta en una tienda. El casco me lo daba el equipo y el mono de competir ya que vamos todas iguales.
Total, que me presentaba en mi primer Grand Prix con un hombro lesionado, un cuerpo desentrenado y todo el material prestado o nuevo. Puesto que todos los recursos físicos se habían visto alterados, sabía que iba a ser un triatlón psicológico para mi. Lo único que me quedaba era la ilusión, quizás lo más importante y, afortunadamente, aquello que solo depende de mi.
La liga francesa de primera division del Grand Prix Lyonaisse des Eaux es la más profesional a nivel mundial y la organización de los equipos me recordaba a cuando competí en ciclismo. Todas iguales, todas juntas y el equipo pendiente de ayudar con lo que haga falta. Esa filosofía inspira algo que en el mundo de la psicología se denomina Principio de Reciprocidad … Y que en tácticas de persuasión comercial se emplea mucho. Básicamente consiste en corresponder a lo que los otros nos hacen. Cuando alguien te da algo y te sientes agradecido, sientes la necesidad de corresponderles con otro favor, que en este caso es luchar por los puntos para el equipo.

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La natación se me dio mal como cabía de esperar porque no existen los milagros en este deporte, sólo trabajo, por lo que sali del agua más retrasada perdiendo el grupo. El agua estaba a 12 grados y la temperatura exterior también era fría. Me acorde de Bárbara Riveros cuando ella participó el año pasado y me enseñó un plástico que había puesto por el interior del casco para mantener la temperatura de la cabeza, así que decidí probar a hacer lo mismo. En bici me encontré con fuerza y tir bastante del grupo. Era consciente de que esta bici era más pesada y que iba larga de manillar, por lo que trabajar en la bici me pasaría más factura a pie que al resto de las que iban a rueda, pero tampoco era cuestión de ir dando un paseo.
Tenía las manos y los pies entumecidos por el frío en la segunda transición. Empece a correr con fuerza aunque sentía las piernas pesadas. La primera vuelta a pie fue mejor, pero en los segundos 2,5 km sentí la falta de entrenamiento y me adelantaron cuatro chicas que vinieron conmigo en bici.
El puesto final fue 34, pero sé que es muy mejorable. Esto es lo que puedo hacer a nivel mundial sin entrenamiento y sin material. Esta es mi línea cero, a partir de aquí todo es mejorable.

Triatlón de Fuente Álamo y Tendinosis

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Empiezo a escribir esta crónica desde mi móvil tomando un café con unas galletas, habiendo calentado el agua en una tetera eléctrica, en el pabellón de deportes de Fuente Álamo, mientras me rodean cientos de personas durmiendo en sacos de dormir con sus bicis de competición a su vera. Alguno aquí se levantará como si esto fuese Resacón en Las Vegas…luego verá que aún tiene escrito el dorsal de ayer en el brazo y empezará a atar cabos…
Yo comencé la andadura el viernes a las 4 de la mañana desde Palma de Mallorca, cogiendo un vuelo de nuestro amigo Ryan a las 6 am con destino Mi Casa, Madrid, para más tarde bajar en coche a Fuente Álamo. El año pasado me pagué un hotel pero este año volví a la “experiencia completa” que supone dormir en el pabellón y hacer las comidas del sábado en el colegio. El pabellón está bien, hay colchonetas y sillas a disposición, y la comida es abundante y buena. Además es una gran oportunidad de conocer a gente encantadora como nuestros vecinos de pabellón del Triatlón Clavería, Roberto o los de Universidad Triatlón que nos echaron un cable llevándonos en su furgoneta cuando más llovía. La gente guarda silencio de 12 de la noche a 8 de la mañana, a excepción de unos que decidieron jugar a reproducir los animalitos de la granja hasta las 2 y media de la noche, curiosamente aquellos que están becados por la federación española, a los que todos, con nuestros impuestos, les pagamos el alojamiento, comida, entrenador y servicio médico; curiosamente aquellos que pertenecen al plan de tecnificación del seleccionador nacional, y que, curiosamente uno de ellos se retiró en el triatlón; eso sí, el gogó de la fiesta por la noche. 

El triatlón de Fuente Álamo está tan bien organizado que el único problema que puede surgir es aquello que no pueden controlar, la climatología. No obstante, como viene siendo habitual desde hace 24 años, varios centenares de triatletas peregrinan desde la playa de Mazarrón hasta las calles de Fuente Álamo, atravesando un puertecillo que este año se hizo duro al tener el viento de cara.

En cuanto a mi carrera, fuí en quinta posición todo el triatlón, desde los primeros metros del agua. Nadando seguí sufriendo las molestias de mi hombro, que lleva lesionado desde diciembre, y en bicicleta y carrera a pie mis sensaciones no mejoraron. Mi cabeza, corazón y pulmones querían ir más rápido, meter más frecuencia a mis brazos y piernas, pero no me movía. Finalicé segunda senior y quinta absoluta. Mi estado de forma actual no es el adecuado, lo que hace que me plantee ciertos cambios. La prioridad ahora pasa por curar la tendinosis de mi hombro porque no puedo entrenar la natación ni la fuerza en esta situación. Tras mas de cuatro meses lesionada, hay que agarrar el toro por los cuernos e iniciar una nueva terapia con tecarterapia. Reduciré mucho mis entrenamientos de natación hasta que esté curado al 100%, por lo que es muy probable que anule mis competiciones de los próximos meses, con la esperanza de volver sana y fuerte en julio.

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Quisiera agradecer a Bimont Bike Shop por llegar a un acuerdo con Orbea para disponer de una Orca con la que competir esta temporada, y dejármela lista en tan poco tiempo antes de partir para Fuente Álamo. En breve os contaré más acerca de Bimont y Orbea. Finalmente, agradecer a Ginés, Ángela y a todos los voluntarios y demás involucrados que cada año hacen que sea posible disfrutar del Triatlón de Fuente Álamo, realmente se merece ser calificados como el mejor triatlón de España. Al año que viene es su 25º aniversario y allí estaremos para celebrarlo con ellos.

Entrenamiento, Actitud y Gérmenes

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Que no llevo los últimos mejores meses de mi vida es un hecho; series de acontecimientos desafortunados, algunos por culpa mía, otros fortuitos, hacen que me plantee el por qué de esta situación. ¿Acaso mi mentalidad negativa está atrayendo todo esto? ¿Cómo puedo cambiar mi actitud y forma de ver las cosas para que mi vida mejore? Con todo y con eso uno nunca pierde la esperanza y sigue intentándolo. No hay mejor cosa que sentir un mínimo de continuidad en los entrenamientos para generar un mínimo de autoconfianza. Llevaba un mes nadando después de haber pasado dos sin nadar tratando la tendinitis del supraespinoso, la bursitis y el edema óseo. Aún sigo con molestias, algo que me mosquea de forma imperativa y no me permite entrenar la fuerza al estilo militar que hacen mis compañeros de equipo. ¿Durezas en las manos? Sí, las envidio cuando no soy capaz de hacer una sola dominada.

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Allá fuimos a la “Taça” de Europa de Quarteira  sin embargo el cuerpo aún está muy verde y, si se le añade un constipado el día de la carrera con congestión nasal y tos, mi actitud competitiva no era tan ferviente como debiera- Salida floja, primera vuelta nadando en el grupo, pierdo el grupo al correr por la arena de playa, retomo en grupo en la segunda vuelta nadando y lo vuelvo a perder en la transición faltándome fuerzas para engancharme bien en bici al grupo. Formamos un grupito unas descolgadas de las cuales sólo tirábamos tres, llevando a rueda a otras cuatro cobardes que no asomaron la cara. No entiendo muy bien la filosofía de reservarse para la carrera a pie para los puestos alrededor de la 15ª posición cuando el grupo de cabeza ha metido minutos. Segunda transición sin actitud, suspenso por mi parte, y una carrera a pie en la que no me encontré bien, con esa sensación de cuerpo recalentado y no por la temperatura exterior. Puesto final, 17ª. Catarro de 1ª categoría y el hombro resentido.

Crónica de la 1/2 de 1/2 IM

Sevilla es como Custo Barcelona o como Ikea, es uno de esos sitios que tienes que visitar una vez al año. Confieso que me encanta el salmorejo, los vestidos de faralaes y los acentos grasioso(s). “Con muxo arte quillo.” Y si encima vas para competir en triatlón, el planazo es ideal. Agradecer enormemente a Eventos Trisur por haber contado conmigo para la primera edición del Medio de Sevilla. Lástima no haber estado a la altura de las circumstancias.

Afronté mi segundo triatlón de media distancia sin otra pretensión más que la de disfrutar, pues sabía que no estaba físicamente sana ni en forma y que mi cuerpo llevaba haciendo señales de humo desde hacía unas semanas. Hice una natación cómoda y económica saliendo del agua junto con mi compañera de equipo Aida. Al iniciar el sector ciclista tomó ella la iniciativa y yo decidí tomar su ritmo como referencia visual mientras mis piernas se calentaban y empezaban a funcionar. Escuché un sonido metálico que parecía proceder de mi cabra Globulonero Zetratre, un cling cling de tornillos el cual decidí ignorar. Llegados a una rotonda e inicio de un repecho, decidí aumentar mi ritmo con la idea de situarme cabeza de carrera. Sin embargo, cuando decidí ponerme de pie en aquel repechín, el cling cling resultó ser mi sillín que salía por los aires mientras mi precioso mono de larga de Zoot turquesa y negro se rajaba con la tija, dejándome el culo al aire (nunca mejor dicho).

Paro. Retrocedo en busca de mi sillín y trato de colocarlo, ajustando la tuerca con los dedos mientras me alcanza Eva. Retomo mi pedaleo evitando ponerme de pie para no repetir el incidente del sillín volador. Pasan los kilómetros y el circuito comienza a ponerse vertical. Tras varias subidas con desnivel acumulado de 950 metros llegamos a El Ronquillo para el punto de retorno y caigo en la cuenta de que he sido tan burra de subir todo con el plato 53, bielas de 175…y que mis piernas empezaban a flojear. Quizás será mejor quitar el plato en la próxima subida….¡Zás! Cadena fuera. Pie al suelo por segunda vez. Recuerdo las voces de Miguel, el mecánico de la tienda TriLife “Ten paciencia con el cambio”…

La cadena atascada, la rueda que no se puede mover y reparo en que está tocando con la zapata del freno. Ajusto y retomo mi pedaleo. Escucho sonidito de rueda frenada. Me bajo de la bicicleta por tercera vez. Vuelvo a ajustar el freno pero seguí pedaleando con el ruidito de algo que rozaba…

Empecé a sufrir. Fatiga en las piernas, fatiga en el pecho, tos, flemas en la garganta, mocos por la nariz, dificultad al respirar, picor en los ojos…más de lo mismo del último mes.

“Eulaliooo!!! Qué bien te veoooo ahí detras!” Bromeó un ciclista que por allí paseaba mientras le adelantaba. Al parecer llevaba a ciclistas ajenos a la competición a mi rueda.

En posición bípeda mi cuerpo no parecía mejorar su pobre rendimiento. Más tarde me daría cuenta de que había hecho la última hora de bici con la rueda frenada. Tenía una gran fatiga y mi cuerpo me pedía caminar. Por mi cabeza circulaban varias ideas, entre ellas la de si me merecía la pena seguir forzando mi cuerpo durante una media maratón y terminar de reventar mi sistema después de más de un mes con catarros y fiebres o si por el contrario era mejor recuperarse cuanto antes para iniciar bien la pretemporada. Decidí que mi salud y futuro era más importante que un tercer puesto. En realidad, mi posición me daba igual, lo que me importaba era mi rendimiento. Pensé en cómo se había desarrollado el año y en el kilómetro cuatro decidí que no quería seguir ni un metro más mal hecho. “Así no Marta” me decía a mi misma. “Sabes hacerlo mucho mejor”.

Copa de Europa de Quarteira (19º)

Menudo cubo de agua fría en la cara para iniciar la temporada (a excepción de Valencia).

Conclusiones de esta competición:

– Mi estado de forma es mejor que el del año pasado

– Entrenaré el correr por arena de playa

– Es normal estar nerviosa antes de una competición y tener miedo, es una respuesta biológica natural ante 2 horas de esfuerzo con repercusión emocional tanto positiva como negativa, pero una no puede dejar que el miedo y los nervios le paralicen. Hay que afrontar las salidas de un triatlón con la misma decisión que se afrontan las series de los 100s a 1´08¨ en la piscina.

– Poner neopreno, quitar neopreno, poner neopreno, quitar neopreno, poner neopreno, quitar neopreno…¿quién no ha visto Karate Kid?

– Idem para subir a la bici.

– Si aprietas las gomas de las zapatillas demasiado, es posible que el pie no entre.

– El triatlón nunca termina hasta que se pasa por meta. Acuérdate de Kate Allen en los JJOO de Atenas, acuérdate de las que fueron contigo en bici y se metieron en el top10.