Procesos psicológicos en lesiones crónicas deportivas

_JLK8270

Todo deportista que entrena sufre alguna lesión tarde o temprano por una amplia variedad de razones las cuales no voy a gastar caracteres mencionando aquí. De la misma forma que un pinche no llega a ser jefe de cocina sin antes haberse cortado el dedo picando cebollas o quemarse friendo patatas soufflé, uno no llega a acumular años de entrenamientos diarios sin alguna lesión. Aquí va un breve análisis de las fases psicológicas implicadas en procesos lesivos en deportistas analizadas desde un diseño de investigación no experimental exploratorio.

1. NEGACIÓN: Inicio de sensación de molestia o dolor durante un entrenamiento o al final del mismo (sobrecargas, distensiones, etc.) o a consecuencia de un traumatismo. La primera herramienta del deportista es pensar “esto no es nada” y seguir con los entrenamientos. Generalmente se comentará la molestia, se tratará de estirar la zona afectada, aplicar frío o calor, alguna crema o antiinflamatorio, pero no se interrumpirán los entrenamientos puesto que el dolor parece ser manejable.

2. SOLUCIÓN RÁPIDA: Cuatro días más tarde y la molestia no sólo no desaparece sino que aumenta a dolor agudo. El deportista admite la existencia de lesión y plantea una solución rápida con cierto optimismo. Por ejemplo, “un par de días sin nadar y poniéndome hielo“. Aparecen las primeras sensaciones de rabia en el deportista por saltarse un par de sesiones de entreno, que contrarresta con una dosis de positividad para aprovechar a entrenar otro tipo de ejercicios, por ejemplo, “en vez de nadar doblo de carrera que me viene bien, o hago una hora más de bici o gomas en seco”. El ritmo en la rutina de entrenamientos aún no ha sido interrumpido por lo que es relativamente fácil mantener la motivación, algo que suele ser admirado por los compañeros o entrenador y refuerza el autoestima del afectado. Por ejemplo, “ayer me rompí la clavícula pero hoy estoy haciendo rodillo”.

3. SOLUCIÓN RÁPIDA X N VECES: Puede que con parar dos días haya sido suficiente. Esos dos días habrán sido más provechosos si se ha asistido a un fisioterapeuta para tratar la lesión. Pero puede también, que dos días no hayan bastado y el dolor perdure. Es entonces cuando la solución rápida se prolonga N veces o días, es decir, se decide parar un día más o cuatro sin entrenar. En este punto se produce lo que yo denomino LA REGLA DE LOS 2 DÍAS ©  la cual estipula que se tardan dos días en perder la rutina de entrenamientos y dos días de forzarse para volver a recuperarla. Tras tres o más días sin entrenar (aunque sea una disciplina como puede ocurrir en el triatlón) el sujeto pierde esa energía moral y le da relativamente igual parar un día más sin nadar puesto que se acomoda en una nueva rutina. Generalmente se comete el error de rellenar las sesiones vacías, a las que no se asiste, con ver la televisión, o se plantean sesiones “fantasma” no cualitativas sin importancia (de hacer por hacer) en las que el deportista se ve solo sin el entrenador ni compañeros de grupo. Se prodruce otro efecto que yo denomino EFECTO DE PÉRDIDA DE LA MANADA™, que se explica de la siguiente manera: los humanos somos animales sociales que necesitamos tener la sensación de pertenencia a un grupo para sobrevivir a nivel psicobiológico, y para sentirnos completos a nivel más humanista (ver Pirámide de Maslow). Por ello, ver que el grupo de entreno al que estamos afiliados avanza sin nosotros mientras reposamos en el banquillo a menudo puede provocar sensación de pérdida, desorientación o tristeza.

4. MALA PRAXIS DE LOS ENTRENAMIENTOS: Propio de pensamientos tipo “Me duele pero ya no aguanto más sin entrenar“. El dolor lesivo se compensa con el bienestar psicológico que proporciona entrenar. El afectado compagina sesiones de entrenamientos con molestias en la lesión y se plantea hasta qué punto el dolor es psicológico y si desaparecerá si lo ignora.

5. ADMISIÓN DE LA GRAVEDAD DE LA LESIÓN: Se reconoce que la lesión no mejora y deben tomarse medidas drásticas. Se produce un bajón anímico que puede hacer sentir un poco deprimido temporalmente al afectado.

6. CONTACTO CON ESPECIALISTAS Y TRATAMIENTO: Aumento de la positividad, pensamientos tipo “vamos a hacer las cosas bien“. Ayuda restar importancia a la magnitud del factor tiempo. Generalmente implica diagnóstico, tratamiento y descanso de entrenamientos, por lo tanto, se produce ELONGACIÓN DEL DESENTRENAMIENTO, el cuál podría haberse evitado si el punto 6 se hubiese introducido en el punto 1. Es decir, por no querer perder un par de sesiones tras el primer síntoma de molestia, al final se pierden meses.

7. CRONICIDAD DE LA LESION: Si el Tratamiento inicial ha sido efectuado correctamente, lo normal es que haya sido efectivo y la lesión se haya curado. Sin embargo, puede que no haya sido efectivo por un enfoque erróneo. Es entonces cuando el afectado se planta a un mes con la lesión y se establece su cronicidad. Anímicamente supone un momento duro para el deportista puesto que es consciente de que su carrera deportiva se ve afectada. Se alternan estados anímicos de positividad excesiva y visualización del éxito futuro alternada con desesperación, negatividad y planteamiento del fin de la carrera deportiva.

8. RESIGNACION Y PACIENCIA: Tras un estado anímico similar al de un tiovivo, se resigna uno a aceptar que tiene que cesar el entrenamiento temporalmente para sanar la lesión. Se requiere mucha paciencia y confianza en que se curará la lesión con tiempo y se recuperará el estado de forma. Se olvidan los objetivos a corto plazo para dar importancia a los objetivos a largo plazo. Se adquiere conciencia reflexiva para mantener el positivismo y la confianza en que se hace lo correcto.

9. ESPECIALISTA BIS Y TRATAMIENTO BIS: Si el primer tratamiento no funcionó por diversos motivos, conviene buscar otra opinión y otro tratamiento. La experiencia previa puede ayudar a establecer un segundo tratamiento más certero. Se debe mantener la paciencia y el positivismo durante todo el proceso de segundo tratamiento para que sea efectivo.

10. SOBREPROTECCION DE LA LESION: Se prioriza curar la lesión y se protege de cualquier movimiento que duela, lo que en ocasiones puede desencadenar sobrecargas en los músculos compensatorios y desencadenar otro tipo de lesiones, o una mayor reducción del entrenamiento del necesario. Es el propio deportista el que decide sobre qué movimientos realizar o no desde un enfoque muy prudente.

11. CABEZA FRIA: Con el tratamiento, la paciencia y el reposo, la lesión empieza a sanar. Es frecuente la impaciencia para querer volver a entrenar en cuanto se nota mejoría aunque no se haya finalizado el tratamiento. El deportista volverá a planificarse los entrenamientos tirando a la alza, aunque aún persistan las molestias, por lo que será necesario frenarse a posta para evitar recaídas. La cabeza fría será esencial también para regresar a los entrenamientos de forma progresiva y con un proceso propio de rehabilitación una vez curada la lesión, sea cual sea el momento en la temporada.

Anuncios

2 pensamientos en “Procesos psicológicos en lesiones crónicas deportivas”

  1. Muy practico y real ,el trabajo psicologico en lesiones es importantisimo.Nosotros en EEUU lo pudimos trabajar sobre el terreno y funciono sobre la lesion a tratar.Gracias Marta,muy muy practico.

  2. Una vez más, gran artículo Marta. Realmente das en el clavo en todo lo que dices y estoy seguro que la gran mayoría de los deportistas nos podemos sentir identificados con ello. Felicidades!!! Rubén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s