Hacía tiempo que no salía…

Salir por la noche es también una actividad que se entrena; una no es consciente de su desentrenamiento hasta que engancha dos días seguidos hasta las 5 de la mañana. Es una actividad que requiere por un lado resistencia física a la somnolencia y por el otro habilidad técnica así como un material de competición adecuado al circuito.

Sábado por la mañana y te despiertas tras la salidita del viernes pletórica, con el maquillaje corrido -eso sí- creando un efecto de smokey eye, pero pletórica por aprovechar el sábado. Decides ir de compras porque te sientes más creativa que el presentador de Bricomanía, así que te desplazas -en coche- hasta el Leroy Merlin más cercano. Primer bajón del día cuando ves que el resto de los madrileños han tenido la misma ocurrencia que tú y el parking del centro comercial está con overbooking. Segunda parada, una tienda de animales en la cual dedicas cuarto de hora a ver crías de rata porque te lo puedes permitir, porque no tienes que entrenar hoy sino descansar. Tercera parada en el Carrefour…estrés máximo porque a nivel etológico (biología) hay un exceso de individuos buscando comida y eso despierta un instinto arraigado en lo más profundo de nuestros genes para asegurarnos la energía vital. Total, la mañana entera para tres tiendas.

Tarde de comer tranquilamente, de película en el sofá, de construir lo que compraste para la tortuga y de pasear al perro. Se acerca la noche y te puedes permitir el lujo de dedicar una hora a arreglarte. No hueles ni a cloro ni a sudor, te exfolias la piel, te das cremita y te acuerdes de la plancha de pelo que compraste hace tres meses y que aún no estrenaste. ¿Y esto cómo se usa? ¿Y qué me pongo? Falda-pantalón, mónica naranjo-mónica limón…¿Así que esto es lo que hacen el resto de las tías normalmente?

Consigues salir de casa para meterte en el caos del tráfico en Madrid un sábado por la noche y dar vueltas al barrio de Salamanca buscando dónde aparcar. Finalmente llegas al restaurante donde has quedado con tres amigas para acabar hablando de hombres y ropa y que aquello parezca una escena sacada de Sexo en Nueva York.

Durante la cena empiezas a bostezar de sueño, signo encomiable de la falta de entrenamiento tras la sesión del viernes. La cosa empeora a eso de la 1 de la noche cuando os encontráis sentadas en un mejicano tomando margaritas. Bueno, ellas margaritas y tu agua, que aunque seas triatleta fuera de servicio sigues queriendo cuidar tu salud y los puntos del carnet de conducir. El pulso baja, la vista se nubla y tratas de mantener una conversación en modo delfín con medio cerebro durmiendo.

2 de la noche y nos adentramos en uno de los antros más famosos de la movida madrileña: La Vía Láctea, en el barrio de Malasaña. Paredes y techos empapelados con carteles de grupos de música, mesa de billar y canciones retro crean ambiente en un bar que solía frecuentar Mecano. Los 10 minutos se transforman en 2 horas. El servicio atascado y reconvertido en ciénaga. Los botines de tacón que empiezan a hacer mella en los metatarsos, de ahí la importancia de una buena equipación de competición.

La cosa termina a las 4 de la mañana con una amiga mareada en la calle y tu entrando en una tienda de chucherías a por una botella de agua mientras los chinos venden cervezas en la calle. La peña está fatal, es que no hay otra forma de describir la cantidad de almas borrachas que invaden las calles. “¿A dónde vas guapa?” te preguntan al pasar, a ti te lo voy a decir… ¡Me siento como en un episodio de Walking Dead! 

Y yo me pregunto, ¿Es esto todo lo que tiene la noche que ofrecer? ¿Calles y bares llenas de gente dopada con alcohol, nicotina y demás sustancias? Sí, es divertido pero prefiero llenar mis fines de semana de entrenamientos y competiciones. Al final viene siendo lo mismo: una hora para preparase antes de la salida, bebidas energéticas, desgaste físico, contacto con otros individuos, conversaciones sobre la vida de cada uno y sensación de triunfo o derrota. Y preguntaréis, ¿competición de qué? La vida entera es una competición por el simple hecho de la recombinación genética y las leyes de Darwin. Bien estés compitiendo por ser el mejor en una disciplina deportiva o bien por ligar esa noche, al final todo se resume a ver quién tiene la mejor genética.

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8 pensamientos en “Hacía tiempo que no salía…”

  1. Totalmentete de acuerdo como deportista.Al final volvemos a nuestro punto de partida que es el deporte,los entrenamientos,vida sana y disfrute de el estilo que hemos elegido.La narrativa tuya es buenisima.Enhorabuena por todo crack!!!

  2. 😉 No te conocía en esta faceta. Así es, a veces era divertido, muy divertido, pero en general muy cansado, demasiado cansado. Algunos ya casi ni nos acordamos,tampoco nos importa. Entrena más (lo de la noche, digo) 😉

  3. Ya es un rollo, lo de salir por las noches, si no bebes. Tienes que beber para pasartelo bien en esa situación. Es lo único que te mantiene despierto. Mis amigas beben y yo no, y a las 2 ya estoy deseando volverme a casa, y ellas con una marcha que te cagas. Yo no sé porque esa manía de salir tan tarde. En EEUU e Irlanda salen mucho más temprano sobre las 8pm y la competicion resulta menos soñolienta.

  4. Que grande! me ha encantado! Hace unas semanas decidí celebrar mi cumple, y al principio todo bien, pero a medida que paso el tiempo, me sentia como un pulpo en un garaje, rodeados de Flequillos imposibles, cuellos estirados, miradas perdonavidas y mucha tonteria, conclusión, la noche no es para mí! , pero la culpa la tengo yo por querer ser igual a los demás! Pero bueno de todo se aprende y reconozco que algún día me tocará volver a salir, eso si, forzado seguro, pero es lo que tiene tener pareja, a veces cedes tú y otras ella, Saludos!!!!!!

  5. Jaja Bueeeenísimo relato, me has recordado en mis épocas en los Madriles … que mis amigos madrileños se rifaban mi consumición de la disco y me reclamaban que estaba loco pagar la entraba para acabar bebiendo agua…. Encuentro que lo mejor eran los minis de cerveza que venden en Madrid es muy probable que sea la mejor medida que he encontrado en el mundo para algo tan “mini” (que bestias que cantidad de alcohol que se bebe la peña en Madrid). Claro que luego salir el Domingo en la bici para ir a Cerceda era una experiencia inolvidable…(sobre todo los primeros 40km…que castigo!! )
    Me alegro por tí ya que en pretemporada hay que hacer cambiar los entrenos y aprovechar para darle otros entrenos ;=) un 10 por tu fenomenal relato.
    Pásala super!!!
    Saludos Fiera!!

  6. mas que de acuerdo! yo no duro hasta las 4!!!
    pues ya lo has hecho, ahora aprovecha este periodo de descanso de “no tengo que entrenar”, para tirarte en casa con el perro, o lo que sea… pero deja los botines esos de tacon y los baños llenos de chicas pinturrajeandose…

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