Campeona de España de Media Distancia. La crónica.

Ha pasado un día y, a pesar de las piernas cargadas, volvería a repetirlo mañana. Mi debut en media distancia (medio ironman = 1,9-90-21 km) ha sido una experiencia inolvidable, al estilo de mi primer triatlón olímpico en San Sebastián cuando tenía 12 años. Sí, por supuesto que me acordé, iba igual de cansada en la carrera a pie, pero con la misma ilusión.

Como comenté en un post anterior, tras los exámenes y con un entrenamiento bajo mínimos, decidí inscribirme en esta competición para meter un poco de volumen un par de semanas antes de cara a la preparación para las copas continentales en distancia olímpica que realizaré en abril. Simplemente me apetecía, a pesar de que me recomendasen los que me conocen que no fuera. A 15 días de la competición estaba buscando una cabra para competir por Facebook. Agradecer a CUFA que me prestó su Orbea Ordu con todas las consecuencias y cuya bici está en venta y espero dedicarle pronto un post como se merece. Podeis seguir a Cufa en Facebook y en http://www.cufa.es y la verdad que es de agradecer que a veces, gente a la que a penas conoces, te sorprenda. Agradecer también a Javichín que me ofreció su cabra en caso de no poder correr. La cuestión era que mi patrocinador de bicicleta de carretera, GlobuloNero, no podía tenerme lista una ZetaTre a mi medida para estas fechas. Me dejaron la cabra de Brenton Cabello, un nadador olímpico. Creo que los nadadores olímpicos no miden 1´66m… Ajusté la cabra como pude poniendo la potencia más pequeñita que encontré, adelantando el sillín, atrasando el acople y bajando la tija al máximo. Todo estos ajustes la misma semana de la competición. No es la primera vez que me subo a una cabra, la última fue en el 2003 en el mundial de ciclismo en Canadá. Una cabra mal ajustada es la cosa más incómoda que existe, pero una cabra bien ajustada es una gozada.

Buena organización que avisaba por megafonía el tiempo que quedaba del cierre de boxes y de cámara de llamadas. Los chicos élite recibieron el bocinazo de salida 2´ antes que nosotras. Nadé en aeróbico ligero, poco a poco calentando el cuerpo, intentando divisar las boyas a contraluz sin dar mucho rodeo, alcanzando a los chicos élite. Transición y primer dato curioso de la carrera. Yo iba con zapatillas de bici con cordones. No tengo patrocinador que me de zapatillas de ciclismo, las que compré por internet me tardaron en llegar y a las viejas no fuí capaz de desatornillarles las calas incrustadas de montaña. A pesar de haber hecho un nudo a los cordones, se me enredadon en la lengueta y luego el velcro se  salió de la hebilla…¡menos mal que había 90kms por delante sin drafting!. Poco después ocurrió el segundo dato curioso, y es que saliendo de Valencia, empecé a escuchar el cling cling de los tornillos a lo que el sillín, que días antes había estado adelantando, se movió y retrasó completamente. Luego dejó de moverse y pude concentrarme en pedalear igualmente.

Fuí sin cuenta kilómetros, sin cronómetro, sin medidor de potencia, nada, rien de rien. La GlobuloNero ZetraTre, el viento y yo. Y menudo viento. Especialmente pasado Sueca, por el parque de la Albufera, o daba de cara y no te movías o daba de costado y parecía que te iba a tirar. La alimentación que llevé en la bicicleta fue de 1 bidón con Resistenzia de Fresa de KeepGoing y una barrita de fruta de KeepGoing partida en 3 trozos. En el segundo avituallamiento cogí un bidón con sales al vuelo porque con solo 500ml de líquido empecé a notarme deshidratada. Noté un poco la falta de control por parte de la organización a partir de Sueca. Tuve que dar una vuelta de más a una rotonda porque un coche que circulaba dentro de ella me encerró. Lo mismo pasó con la ambulancia y la moto del fotógrafo que me hicieron frenar en curvas para no tragármeles. Así mismo hubo 3 rotondas en las que tuve que rectificar mi trayecto porque no sabía por dónde ir.

Llegué a la T2 manteniendo mi primera posición, aunque me tragué la línea de desmonte por lo que tuve que bajar con una cala puesta. Me puse las Zoot Otec, cogí dos geles de Frutas del Bosque con L-Arginina de KeepGoing y mis gafas Torsion de Spiuk.

Marta, menudo lugar escogiste para correr tu primera media maratón. Fue en este segmento donde noté la falta de fondo y de entrenamiento, pero me armé de paciencia para desplazarme durante 21 kms con semejante pesadez de piernas. Quizás llevar una bielas de 175 y plato de 53 pudo influir. En cualquier caso, yo había venido a hacer mi primer medio ironman, y lo iba a terminar.

Finalmente, empecé a correr sobre una moqueta roja y fue aquí donde empecé a pensar en que me estaba convirtiendo en Campeona de España Élite. Me acordé de mis títulos como juvenil y junior, de los años en los que dejé de entrenar y del camino de vuelta. No existen carreras perfectas y cuanto más largo sea el triatlón más incidentes van a ocurrir, aunque también tienes mayor margen de error para subsanarlos. Y creo que, experiencias como ésta, no son más que el mero reflejo de la vida misma. 

Un aplauso desde aquí a todas las competidoras; a unas las conozco más que a otras, a unas de más años, algunas incluso han sido mentoras en campeonatos internacionales de duatlón cuando yo era una niña. Sin todas ellas, esto no valdría nada.

Agradecer también a mis patrocinadores, a mis entrenadores Omar González y Luis Piña, a mi familia, a los que me animaron, a los que me ayudaron y a los que apostaron por mi.

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