Diarios de una bici de monte

 

En mi cabeza se encuentran funcionando diariamente un cronómetro, un cuenta kilómetros, un gps, una calculadora, una base de datos y a veces, un piloto automático. Cada día cuento los kilómetros que llevo nadados, pedaleados, corridos y algunos días, hasta conducidos. De esos kilómetros, cronometro el tiempo que tardo en recorrerlos, calculo el tiempo que me llevará hacerlos en el día, identifico la posición en la que me encuentro, a veces tengo que recalcular la ruta, hallar la distancia más corta entre dos puntos, una mañana puedo orientarme en Pontevedra y esa misma tarde en Madrid, además de actualizar nuevos mapas. Todos estos datos se almacenan mediante un sistema neuronal por impulsos eléctricos en mi base de datos, y a veces, a veces estoy tan cansada que conecto el piloto automático.

Hace unas pocas semanas iniciamos los entrenamientos para la próxima temporada y ya hemos empezado a meter algo de carga nadando, lo que aderezado con rodajes de carrera y salidas en bici de montaña se traduce en días de cansancio.

La bici de montaña eh…¡qué bonito! ¡qué genialidad aprovechar el otoño para meter otra modalidad más!

Ufff

A ti cuando te preguntan, ¿salimos en bici de montaña? Tu piensas, sí claro, que yo de pequeña salía por allí por el pueblo los veranos con la pandilla de amigos; íbamos y veníamos al río y a por unos Calipos al bar. Lo que pasa es que luego te pasaste unos años subida a 23″ de echura sin amortiguación y para cuando te reencuentras con la BTT piensas, y este mastodonte, ¿a dónde va sin ruedas? (En el sentido irónico claro está). Te subes en ella y menuda sensación de lentitud. Aquello es cómo la primera vez que el hombre pisó la Luna (si es que la pisó), el pobre Armstrong pensando para sí, ¡bastante tengo con tener que desplazar semejante traje pesado con mi cuerpo y aún por encima voy dando botes super despacio!

Y eso que dicen que montar en bicicleta nunca se olvida…yo el año pasado hice el camino de Santiago desde Roncesvalles y cuando me subí el otro día era cómo empezar desde cero. Me daba miedo cualquier suelo que no fuese asfalto. Eso sí, al tercer día ya descendía sin a penas tocar el freno y a posteriori me metía una hora extra de asfalto con la rueda trasera pichada…

Estas son las reglas que he aprendido hasta ahora:

  1. La BTT es cómo un tractor (amarillo)
  2. No tocar el freno
  3. Deja tus pensamientos atrás y concéntrate sólo en el camino por el que vas
  4. Por mucho taco de caucho que tenga la rueda, lleva cámaras por si pinchas

Continuará…

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