The Blackberry Blackout o el Coma Tecnológico

A los usuarios de Blackberry ya nos funciona internet otra vez después de que la compañía se declarase durante 3 días en luto oficial mundial tras la muerte de Steve Jobs. Qué considerados.

Aparentemente se les fue la luz…alguien debió de apretar un botoncito sin querer; quizás fuera la señora de la limpieza con el plumero o quizás fuera un directivo siéndole infiel a su mujer con la secretaria, el caso es que alguien apretó el botón en RIM (Research in Motion, la compañía canadiense que gestiona los servicios de internet de BB) y por casualidades de la vida, el dispositivo de seguridad de dichosito botoncito también falló, y entre que lo volvieron a apretar, la mayoría de los 70 millones de usuarios globales de BB nos hemos quedado con las funciones clásicas de un móvil de hace 10 años durante 3 días. Ha sido el equivalente a un coma tecnológico.

A las compañías telefónicas les han hecho el agosto, porque a mi no me van a devolver el precio equivalente a 3 días de tarifa plana de internet en el móvil y sin embargo les han resucitado los gastos en SMS, una especie en extinción.

Yo por mi parte he podido experimentar las 5 etapas de duelo en el fallo Blackberry, también conocido en psicología cómo el modelo de Kübler-Ross, que se definen cómo:

1. NEGACIóN= No puede ser que no me funcione internet.

2. IRA= ¡Cabrones de la multinacional que aún no han arreglado esto!

3. NEGOCIACIóN= Venga, no pasa nada, aguantare un día más sin chat.

4. DEPRESIóN= ¡3 días sin chat! ¡Yo así no puedo vivir!

5. ACEPTACIóN= Me compraré un iPhone…

Mientras los telediarios planteaban ayer la pregunta de si podemos vivir sin Internet -pregunta mal formulada, yo Internet seguía teniendo en mi ordenador, la pregunta acertada debería ser si podemos vivir sin Internet en el móvil – y mientras Eduard Punset prepara su próximo artículo para la revista Psychologies entre anuncio y anuncio de Pan Bimbo, yo intentaré responder la pregunta citando a una profesora de literatura que tuve en 2º de Bachillerato. En las palabras de Miss Laura, “Hay cosas que una vez las conocemos, ya no podemos vivir sin ellas”. Evidentemente Laura no se refería a Internet en el móvil sino al culto de leer. Laura decía que ella evidentemente podía sobrevivir sin leer, pero una vez conoció la lectura, era algo que necesitaba en su vida. Gran profesora. Personalmente creo que un profesor es bueno cuando se convierte en memorable; cuando con el paso de los años, recordamos con exactitud alguna enseñanza suya, y, aunque en el momento presente no la hayamos sabido emplear, llega un momento a lo largo de la vida en el que nos es útil.

Yo pertenezco a la generación de los impacientes. En realidad los de mi generación somos muchas cosas, coexistimos en armonía los Big Mac™ con los Nini®. Es decir, los de “me voy a comer el mundo” con los de “ni estudio ni trabajo”, pero en términos de comunicación social, tendemos a definirnos por ser impacientes gracias a la tecnología dedicada a la comunicación instantánea. Windows Messenger, AoL, Facebook, Tuenti, Twitter, WhatsApp, Blackberry Messenger además de los correos electrónicos son ejemplos de comunicación instantánea por Internet global y sin costes extra de tarifas de roaming como ocurre con los SMS a móvil. Pienso algo y se lo puedo contar a Fulanito en el mismo momento por chat cómo si estuviéramos juntos en ese instante, o veo algo y le puedo enviar por chat una imagen fotografiada por la cámara de mi móvil a Menganita como si ella estuviera viéndolo conmigo a la vez. Gracias a esto podemos estar conectados virtualmente con alguien aunque físicamente estemos solos. Esto favorece otro fenómeno, la comunicación banal. Un chat en el móvil, como es la aplicación WhatsApp, permite escribir cualquier tontería que se me pase por la cabeza, mientras que, si tuviera que esperar a la noche a contarla durante la cena o una llamada telefónica, muy probablemente ya se me hubiera olvidado o no tendría sentido en el contexto de la conversación interpersonal física.

En definitiva, Internet en el móvil es un lujo tecnológico el cual una vez hemos descubierto, no es que no podamos, es que no queremos vivir sin él, que además de ser un servicio, es un factor que ha afectado y evolucionado la forma en la que nos comunicamos unas cuantas generaciones de jóvenes a nivel global.

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2 comentarios en “The Blackberry Blackout o el Coma Tecnológico”

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